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No recogí amor basura: divorcio embarazada, el CEO me coronó romance Capítulo 809

La voz de Iris subió de tono repentinamente.

Gael, sorprendido, se echó hacia atrás en la silla.

¿Por qué esa chica siempre era tan exagerada?

—¿Pero qué?

—Pero, si algún día te llegas a enamorar de otra persona, te prometo que dejaré de molestarte.

Gael creyó que solo estaba diciendo tonterías para impresionar y se burló:

—¿Se puede ser tan patética en el amor?

Ella lo miró con total seriedad.

—Eso no es ser patética. Nanette me dijo una vez que tener el valor y la sinceridad de luchar por la persona que amas es algo hermoso en sí mismo. Incluso si al final las cosas no salen como esperabas, al menos cuando mires atrás, no te arrepentirás. Yo solo no quiero arrepentirme en el futuro.

Gael contempló esos ojos grandes y brillantes, llenos de honestidad. Por un instante, se quedó sin palabras, pero luego dijo con fingido desinterés:

—Y cuando realmente me enamore de alguien, ¿de verdad vas a poder rendirte así de fácil?

—¡Claro que sí! —afirmó Iris con determinación—. Nanette ama con locura al señor Cortés, pero tuvo la fuerza para dejarlo ir. A pesar de que con una sola llamada podría verlo, ella se contiene y no lo busca. Si ella puede, ¿por qué yo no?

De pronto, a Gael le invadió una irritación inexplicable.

—Ya, ya, cállate de una vez y vete a tu casa.

—Está bien, me voy —respondió ella con docilidad.

Gael miró hacia la ventana.

La noche ya había caído pesadamente.

—¡Espera!

Iris se asustó.

—¿Qué pasa?

—Espérame un poco. Cuando termine, te llevo a tu casa, me queda de paso —gruñó él, malhumorado.

Iris ladeó la cabeza.

—Pero si nuestras rutas son opuestas.

Gael le lanzó una mirada fulminante.

—No quiero ser una carga. Puedo tomar el autobús, hay uno directo, es muy fácil.

Con la palabra en la boca, Gael no tuvo más remedio que verla salir por la puerta. Una sonrisa incrédula se asomó en su rostro.

A veces pensaba que la chica era tonta, pero aprendía sus labores en la oficina con mucha rapidez.

Pero si decía que era lista, acababa de demostrar que en otras áreas no tenía ni idea.

***

Quien había colgado la llamada con Gael seguía sumido en sus pensamientos.

—¡Jefe!

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