—Me sorprende que realmente lo haya soltado así como así. Ella sabe perfectamente que, con darle solo una pizca de esperanza, Noel soportaría cualquier presión mediática o familiar con tal de estar a su lado.
Pero ella no lo hizo.
Cortó todo de raíz, sin dejar cabos sueltos.
A pesar de estar tan cerca, nunca intentó intervenir en su vida.
Venancio: —Nanette no es egoísta. Seguro lo hace pensando en el bienestar de Noel.
Xavier se quedó pensativo un momento.
—¿No crees que Noel se está moviendo demasiado rápido últimamente?
Venancio lo meditó.
—Supongo. Ahora mucha más gente reconoce la autoridad de este hijo mayor de la familia Cortés.
—¿Y no te parece sospechoso?
—¿Sospechoso?
—¿Para qué crees que Noel tiene tanta prisa por expandir su poder y ganarse a la gente?
Después de procesarlo un instante, Venancio se dio una palmada en la pierna.
—No me digas que es por... Pero si hace eso, ¡se va a echar encima a la familia Zamora!
Xavier esbozó una sonrisa cargada de peligro y agudeza.
—¿Crees que a Noel le importa ofender a alguien? A lo único que le teme es a no ser capaz de proteger a cierta persona. Y ese hijo adoptivo de los Zamora no es ningún novato.
¿Hijo adoptivo?
A Venancio le tomó unos segundos asimilarlo.
—¿La familia Zamora tiene un hijo adoptivo? ¿Acaso Arturo Zamora no tiene solo a Adrián como hijo?
Xavier lo miró de reojo.
—Parece que estás un poco atrasado con los chismes locales.
De pronto, Venancio entendió todo.
—¿Me estás diciendo que Adrián Zamora no es hijo biológico de Arturo, sino adoptado?
—Exacto.
—¡Dios mío! —exclamó Venancio, asombrado—. Con razón sentía que esos dos hermanos no se parecían en nada. Resulta que no lleva la sangre de Arturo Zamora.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: No recogí amor basura: divorcio embarazada, el CEO me coronó