—Él siempre me trató distinto a las demás —continuó Sofía—. Estaba rodeado de chicas hermosas, pero sus ojos solo estaban puestos en mí.
Julia acariciaba la barandilla con los dedos, sin inmutarse y sin interrumpirla.
—Luego, cuando mi familia tuvo problemas y me llevaron al extranjero, él viajaba a verme sin importar si eso arruinaba su agenda. Siempre pasaba mi cumpleaños conmigo. Hasta el día de hoy, recuerda absolutamente todos mis gustos.
Giró para mirar a Julia, adoptando una expresión de falso sufrimiento.
—Señorita Julia, no soy ciega. Sé perfectamente que German no te ama, y también sé que tú no sientes nada por él.
»Si este matrimonio no es más que un acuerdo comercial desde el inicio... ¿podrías hacer el favor de dejarlo ir? ¿Qué sentido tiene encadenarse en una relación sin amor, solo para lastimarse?
Al escuchar tremenda perorata, Julia no pudo contener una carcajada franca.
Se giró para encarar a Sofía.
—¿Un acuerdo comercial? Claro que lo sé. Yo lo ayudé a recuperar sus acciones, y a cambio... ¿qué hizo él? Arrebatarle los recursos a mi padre para dártelos a ti y a tu familia, para que ustedes pudieran estar juntos de nuevo, dejándome a mí en la ruina y sola.
La barrió con la mirada de pies a cabeza y chasqueó la lengua con desdén.
—Y ahora vienes tú, con toda tu cara de inocencia, a darme lecciones de moral. La gran beneficiada exigiéndome que me haga a un lado. ¿Qué derecho crees que tienes para hablarme así?
»Para colmo, vienes a tacharme de intrusa en tu supuesta historia de amor. ¿Cómo te da la cara para soltar tanta basura?
Julia se irguió en toda su estatura. Sus palabras eran frías y afiladas como cuchillos.
—Y por si no te quedó claro: tus cuentitos de amor juvenil me tienen sin cuidado. Puedes guardarte ese acto de chica frágil e indefensa, porque a mí no me engañas ni me manipulas.
Sofía retrocedió un poco, ofendida.
—No lo dije con esa intención.
Julia la cortó de tajo, sin un ápice de piedad.
—Entonces, ¿con qué intención lo dijiste? No hay nadie más aquí, Sofía, guárdate el show. Te lo diré directo: no me trago tu teatrito.


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