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No Ruegues, No Sirve romance Capítulo 96

Cristián le había enviado un mensaje, pero él nunca lo vio.

Durante esos días, la única persona que estuvo a su lado fue Sofía.

Así que fue ella quien tomó su teléfono.

German se frotó la frente, sintiendo que una pesada fatiga se apoderaba de él.

—Investiga a fondo. Avísame cuando tengas resultados.

—Entendido.

Al salir de la oficina, Cristián se topó de frente con Sofía, quien acababa de regresar de su viaje. Se quedó paralizado un segundo antes de inclinar la cabeza a modo de saludo.

Se preguntó si ella habría escuchado la conversación.

—Hola, Cristián. Les traje algunos dulces típicos de Villa del Sol. Toma uno.

Al ver que Sofía mantenía una actitud relajada y que su rostro no mostraba la más mínima señal de nerviosismo, Cristián asintió, le dio las gracias y siguió su camino.

Sofía observó cómo se alejaba y una ligera sonrisa se dibujó en sus labios.

—German.

Entró a la oficina y colocó una caja frente a él.

—Te traje unos hojaldres de zarzamora. Eran tus favoritos cuando eras niño.

German levantó la vista y posó en ella una mirada llena de escrutinio.

—¿Qué pasa, German? ¿Por qué me miras así?

Él apartó la vista y su rostro recuperó su frialdad habitual.

—¿Cómo te fue en el viaje?

Sofía sonrió, rodeó la mesa de centro y se sentó frente a él.

—Muy bien. La coordinadora fue muy amable conmigo durante todo el viaje.

Como en los últimos dos días habían estado investigando el caso del padre de Julia, German había enviado a Sofía a otra ciudad con el pretexto de un seminario.

No esperaba que regresara tan pronto.

Sofía abrió la caja. Como había guardado el calor, los panecillos seguían tibios.

Tomó uno de zarzamora, lo partió por la mitad y le ofreció un trozo.

—Ten. Tu sabor favorito.

Y añadió:

Capítulo 96 1

Capítulo 96 2

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