Tres días después, se hizo oficial la noticia de que Máximo y Nina estaban ilesos.
Al enterarse de que Nina seguía viva, a Nancy casi le da un infarto del coraje.
¡Viva!
¿Nina seguía viva?
¿Cómo era posible que esa maldita no se muriera?
La mezcla de gran alegría y furia repentina le causó un malestar extremo.
Sintió náuseas y, abrazada al inodoro, Nancy vomitó todo el desayuno.
Al ver que Nancy vomitaba hasta la bilis, Andrea ayudó a su hija a levantarse.
—Nancy, no te hagas la fuerte, te llevo al hospital ahora mismo.
Nancy quiso decir que estaba bien, pero el estómago se le revolvió de nuevo y casi se desmaya del esfuerzo.
Andrea no quiso esperar más y llevó a Nancy al hospital para hacerle estudios.
—¿Embarazada?
El resultado tomó a Andrea por sorpresa.
El médico revisó el reporte.
—Tiene cinco semanas y media. La situación del feto no es muy estable; si quiere conservarlo, la paciente debe guardar reposo absoluto en cama.
Para Andrea, esa era una noticia excelente.
Que Nancy estuviera embarazada significaba que el vínculo entre la familia Villalobos y la familia Benítez quedaba asegurado.
Con los resultados en mano, Andrea regresó a la habitación, impaciente por contarle a Nancy.
Nancy se quedó en shock.
—¿Cómo voy a estar embarazada?
Andrea sonrió.
—Mija, te casas y te embarazas, es lo natural.
»Ya les di la gran noticia a tus suegros, vienen en camino.
»Dado que llevas en el vientre un heredero de los Benítez, en cuanto salgas deja que Santino te lleve a casa. No está bien que sigas viviendo con tu madre, la gente habla.

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