—Ya dije lo que tenía que decir. Si me cree o no, depende de su destino.
Todo lo que sube tiene que bajar; ese era el destino que le esperaba a la familia Meza muy pronto.
Ella solo le había advertido como un favor, devolviéndole la compasión que Dylan había mostrado hacia ella durante el incidente de la explosión.
Qué camino elegiría Dylan ahora, era algo que a Nina ni le importaba ni podía controlar.
Una semana después, Dylan, el responsable general del Laboratorio Génesis, anunció oficialmente su disolución.
La noticia provocó una oleada de discusiones entre los internautas.
Incluso si el Laboratorio Génesis estaba en desventaja en la guerra comercial, no había necesidad de disolverlo.
Al fin y al cabo, su capacidad estaba demostrada y tenía mucho potencial de desarrollo; era una lástima cerrarlo.
Esa misma noche, Nina recibió un mensaje de Dylan: [Aunque sé que soy una pieza en tu tablero, he dado este paso tal como querías. Tómalo como mi pago por la deuda de sangre de la familia Villalobos].
Junto con el mensaje, venía una foto.
Dylan estaba pasando por el control de seguridad del aeropuerto con una maleta y un boleto de avión desde Puerto Neón hacia el extranjero.
Era su forma de despedirse de Nina.
Con la partida de Dylan, la familia Villalobos perdió su última carta.
La familia Meza también mostró su verdadera cara. No solo atacaron a los Villalobos en repetidas ocasiones, sino que también pusieron en su lista negra a la ya tambaleante familia Carrillo.
Al ver que los Villalobos no tenían capacidad de respuesta, Joaquín estalló de ira y descargó toda su frustración sobre Andrea.
—¿Quieres el divorcio?
Andrea no esperaba que, a su edad, Joaquín le saliera con esa exigencia absurda.
La actitud de Joaquín era firme.
—Así es, el divorcio. No aguanto ni un día más con esto.
Si la familia Villalobos estaba en ruinas, era en gran parte gracias a la estupidez de Andrea.

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