Esta vez, al ser hospitalizada, Nancy contrajo un resfriado que desencadenó una afección cardíaca. Tras una serie de exámenes, los médicos descubrieron que el corazón presentaba síntomas de rechazo.
—¿Cómo es posible?
Andrea sintió que el mundo se le venía encima.
La segunda operación de trasplante de Nancy había sido un éxito rotundo, y ese corazón había sido extraído del pecho de Simón.
Después de la cirugía, su recuperación había sido excelente.
Incluso el médico había dicho que, si se cuidaba bien, ese corazón le duraría al menos treinta años más.
No habían pasado ni dos años, ¿y ya había rechazo?
El médico tratante también estaba frustrado.
—La señorita Villalobos acaba de someterse a una histerectomía. Necesitaba reposo absoluto, pero salió a mojarse bajo la lluvia sin estar recuperada.
—La infección provocó consecuencias que nadie quería ver. Si esto empeora, podría necesitar un tercer trasplante.
Andrea sintió que la cabeza le iba a estallar.
—Con el estado actual de Nancy, ¿soportaría otra cirugía de corazón?
Y aunque la soportara, ¿dónde iban a encontrar un donante compatible en tan poco tiempo?
El médico ofreció una sugerencia audaz.
—Usted conoce al señor Monroy de IGNIS, ¿verdad? Su corazón artificial fue proporcionado por Nina, la dueña del Instituto FOX.
—Hace poco, él se sometió a un segundo trasplante en nuestro hospital y su recuperación ha sido excelente.
—Señora Andrea, lo que quiero decir es que, dado el evidente rechazo del corazón de la señorita Villalobos, debemos intervenir de inmediato.
—Si no encontramos un donante adecuado, tal vez deberían considerar un corazón artificial.
—Usted sabe que las secuelas del rechazo pueden ser graves. Si no controlamos los síntomas, su vida podría correr peligro.
A Andrea le dolía la cabeza solo de oír el nombre de Nina.
Pero el médico decía que, en el estado de Nancy, solo Nina se atrevería a realizar esa cirugía.


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