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No Tan Bruja romance Capítulo 122

—Sé que tú no harías algo así, pero otros podrían creerlo. Especialmente Máximo...

Santino le lanzó una mirada a su hermano para que se callara.

—Aunque Máximo quisiera matarme, no elegiría este momento.

—Quien está detrás de esto es muy astuto: por un lado, difunde el rumor de que estoy coludido con Federico y, por otro, manda a alguien al hospital para silenciarme.

—Cualquiera con dos dedos de frente se daría cuenta de que es una trampa para dividirnos.

Nina miró a Santino con admiración.

—Como se esperaba de Santino, siempre tan perspicaz. Entiendes el panorama completo.

Se despidió de Alicia y de un atónito Liam con la mano.

—Ustedes sigan platicando, yo me retiro.

Liam se ofreció a acompañarla a la salida, pero Nina rechazó la oferta amablemente.

Ya eran las diez de la noche cuando salió del hospital.

No había dormido la noche anterior y se le cerraban los ojos del sueño.

Todavía no tenía los datos del experimento del prototipo y dudaba si ir al laboratorio a desvelarse otra vez.

Al empujar la puerta giratoria del hospital, una ola de calor la golpeó, a pesar de la hora.

Frente a la entrada había una camioneta de lujo. Al verla salir, el conductor tocó el claxon y bajó la ventanilla lentamente.

Nina, en medio de un bostezo, cruzó miradas con Máximo, que estaba adentro.

Nina saludó con la mano.

—Qué coincidencia. ¿Vienes al hospital a estas horas? ¿Te enfermaste de algo grave?

—Vengo por ti —respondió Máximo.

Yeray bajó del asiento del conductor y abrió la puerta trasera con respeto.

—Señorita Nina, por favor, suba.

Nina borró la sonrisa de sus ojos y agitó las llaves de su coche.

—Agradezco el gesto, pero traigo mi carro.

Máximo ya había perdido la cuenta de cuántas veces ella se negaba a subir a su vehículo.

Capítulo 122 1

Capítulo 122 2

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