Cuando le tocó el turno a Natalia contra Nina, Natalia intentó usar algunos trucos sucios al agitar los dados.
Llevaba años moviéndose en ambientes complicados y tenía cierto nivel, especialmente en las mesas de juego. Un jueguito de dados era pan comido para ella. Sacar tres seises al primer intento era algo que había aprendido de un experto años atrás.
Natalia destapó los dados a toda velocidad, esperando ver tres seises, pero para su horror, aparecieron tres unos.
Nina sonrió.
—Señorita Escalante, esa puntuación debe ser el récord más bajo de la historia, ¿no?
Natalia se negaba a creer lo que veían sus ojos.
—Es imposible.
Confiaba plenamente en su técnica; era imposible que salieran esos números ridículos.
Nina destapó sus propios dados: tres seises.
—Ante los hechos, hay que saber perder. Señorita Escalante, su éxito actual en la industria del cine tiene una relación directa con Luciano, el líder del grupo IGNIS, ¿verdad?
La pregunta fue tan repentina que Natalia no tuvo tiempo de prepararse mentalmente. Al escuchar el nombre de Luciano Monroy e IGNIS, las expresiones de los presentes cambiaron drásticamente.
La cara de Enzo se ensombreció, claramente sorprendido por la pregunta de Nina. Máximo también frunció el ceño ligeramente; probablemente no esperaba que Nina soltara una bomba así.
Natalia tardó un buen rato en encontrar su voz.
—Señorita Villagrán, no entiendo de qué está hablando.
La mirada de Nina era penetrante.

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