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No Tan Bruja romance Capítulo 40

A Máximo le tembló la boca.

El gran Máximo de Puerto Neón, ¿regateando el precio de un masaje?

Nina era experta en poner a prueba sus límites a cada momento.

Se terminó la leche de un trago, se limpió la comisura de los labios y agarró su bolsita.

—Llevo prisa, ahí nos vemos.

—¡Espera! —la detuvo Máximo.

Nina volteó confundida.

Máximo iba a ofrecerle llevarla, pero se arrepintió y cambió la frase:

—No olvides nuestro acuerdo.

—Tranquilo. De puertas para afuera, tú y yo somos desconocidos.

Máximo quiso decir algo más, pero ella ya se había ido.

Cinco minutos después, Ramiro entró a Bahía Azul todo alterado y preguntó:

—Señor Máximo, ¿está la señorita Villagrán?

Rara vez Máximo veía a Ramiro perder la compostura así.

—¿Qué pasa? ¿Cuál es la urgencia?

Ramiro, visiblemente agitado, sacó una bolsita de plástico del bolsillo. Adentro había un poco de ceniza de papel.

—¿Qué es eso? —preguntó Máximo extrañado.

—Anoche, cuando ayudé a la señorita Villagrán con la mudanza, antes de irme me dio una nota doblada.

»Hace un momento, viniendo hacia acá, sentí que algo me quemaba aquí.

Capítulo 40 1

Capítulo 40 2

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