—¿Qué traes conmigo? ¿Por qué quieres destruirme?
Esa noche, Esperanza había estado al borde de la locura. Matías, desde el extranjero, la había insultado por teléfono. Si las críticas en internet no paraban, corría el riesgo de ser expulsada de la Academia Omega.
Todo este infortunio se lo había traído esa maldita de Victoria.
Victoria apartó la mano de Esperanza.
—Yo no hice esto, Esperanza. Nina nos engañó a las dos.
Esperanza estaba a punto de soltar una sarta de groserías, pero al oír el nombre de Nina, se tragó los insultos momentáneamente.
—¿Qué tiene que ver esto con Nina?
Victoria miró mal a Esperanza.
—Usa el cerebro. ¿Qué ganaría yo haciéndote daño? Ya viste la guerra de anoche, no solo salió tu video acosando a Silvia, a mí también me lincharon en redes.
En una sola noche, tanto Esperanza como Victoria habían entrado en la lista de las más odiadas. La imagen de diosa que Victoria había construido con tanto esfuerzo ahora era la burla de todos por su fallido intento de publicidad.
Esperanza pensó que Victoria solo estaba poniendo excusas.
—Pero tú eres una experta en tecnología e internet.
Al tocar ese tema, Victoria se enfureció aún más.
—La culpable es Nina, ella se esconde detrás de todo esto como una ladrona para jodernos.
Esperanza soltó una risa burlona.
—Esa excusa es demasiado falsa. Nina estudia biociencias. Ella investiga medicinas, ¿qué va a saber de tecnología de redes?
Victoria no esperaba que Esperanza fuera tan estúpida.
—No me crees, ¿verdad? Bien, te lo voy a probar ahora mismo.
Sacó su celular del bolso y abrió su cuenta de Twitter frente a Esperanza.
—Arruinaste mi vida, ¿por qué debería pensar en consecuencias?
Al pensar en su situación actual, Esperanza odiaba a muerte a Victoria por causar todo este lío. Así que levantó el brazo indignada y volvió a lanzar un golpe a la cara de Victoria.
Victoria no se iba a dejar pegar dócilmente. Al ver que Esperanza no respetaba su vieja amistad, su ira también estalló.
Y así, las dos se enzarzaron en una pelea sin importarles nada. Mientras se jalaban el cabello, no olvidaban lanzarse todo tipo de insultos y recordatorios a sus respectivas madres.
La pelea pronto atrajo la atención de los transeúntes. Algunos curiosos sacaron sus celulares y grabaron la pelea entre Victoria y Esperanza.
Al subirlo a sus redes sociales, atrajeron a un montón de internautas.
Así, Victoria y Esperanza volvieron a ser tendencia.
Los internautas que habían disfrutado el chisme de anoche no esperaban despertar con una secuela.
Realmente era un espectáculo de «perra contra perra», tal para cual.

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