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No Tan Bruja romance Capítulo 569

Al haber convivido tanto tiempo con Nina, Máximo ya conocía sus hábitos como la palma de su mano.

Cada vez que ponía esa cara de «lo voy a conseguir», significaba que iba a usar algún truco prohibido.

Adrián Valdés le había advertido que no dejara que Nina tocara esos métodos oscuros. La última vez que hipnotizó a Mauro, sus ojos se pusieron tan rojos que él se asustó. Adrián dijo que la forma en que Nina hipnotizaba era completamente distinta a la de un psicólogo. Ella usaba técnicas prohibidas de la escuela de brujería; usarlas demasiado traía graves consecuencias.

Nina soltó una risa seca y poco natural.

—Entendido.

Pero en su mente maldijo a Mercurio una vez más. De entre todos, tuvo que buscarle a este némesis que le leía el pensamiento.

La intuición le dijo a Máximo que Nina planeaba desobedecerlo en secreto.

—Jura que no usarás métodos oscuros en tres meses.

Nina asintió con desgana.

—Sí, sí, sí, haré lo que digas, no los usaré.

Cuando los hombres se ponían intensos, eran más molestos que las mujeres.

Máximo la obligó a mirarlo a los ojos.

—Esa actitud al jurar no es seria. Quiero que jures por nuestro hijo.

Nina se rio de la ocurrencia.

—¿De dónde sacamos un hijo tú y yo?

Máximo: —Tarde o temprano llegará.

Nina: —Tal vez sea una hija.

Ella le rodeó el cuello con los brazos y se pegó a su pecho.

—Ximito, si nuestra hija es tan inteligente y lista como yo, ¿tendrías corazón para hacerme jurar por ella?

Máximo posó su mano en la delgada cintura de ella. En su mente se dibujó una versión miniatura de Nina. Suavecita, con olor a bebé, hermosa, como una muñequita tierna y viviente.

Al pensar en eso, el corazón de Máximo se derritió al instante.

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