Cintia pareció encontrar la solución perfecta.
—Puedo ir primero al quinto piso a echarte porras y luego bajar al cuarto para apoyarlo a él.
Chasqueó los dedos con orgullo.
—¡Perfecto!
Mientras hablaban, llegaron a la cafetería. Se sirvieron la comida y buscaron una mesa en un rincón tranquilo. Nina estaba a punto de empezar a comer cuando, por el rabillo del ojo, vio una cara conocida. Hizo una pausa y frunció el ceño ligeramente.
Siguiendo la mirada de Nina, Cintia vio a Esperanza Peñalosa.
Se tapó la boca con la mano y bajó la voz.
—Esperanza es el segundo gran evento del que te quería hablar. Hace poco Victoria expuso en internet el video donde Esperanza le hacía bullying a Silvia, ¿recuerdas? Según el reglamento de la Academia Omega, una conducta tan despreciable ameritaba una sanción grave o expulsión. ¿Y qué crees que pasó?
Cintia se llenó de coraje al contarlo.
—Se rumora que el papá de Esperanza le prometió muchos beneficios al subdirector para que no expulsaran a su hija. Silvia admitió públicamente que el video donde le pegan fue una actuación planeada entre ella y Esperanza.
Nina se sorprendió.
—¿Qué actuación?
Cintia soltó una risa burlona.
—Esperanza dijo que, para frenar el bullying escolar, ella y Silvia grabaron un documental juntas. El video que se hizo viral era su «obra maestra».
—Ustedes no son buenas amigas, ¿por qué no me invitaron a comer?
Al ver a Liam, Nina pensó inevitablemente en su hermano Santino. Su expresión se endureció al instante.
—Ya terminé. Cintia, come con calma.
Se levantó para irse, pero Liam le bloqueó el paso.
—No te vayas, tengo que decirte algo.
Nina le soltó de mala gana: —¡No tengo tiempo!
Liam se quedó confundido, y Cintia tampoco entendía nada.

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