Viendo que Nina se alejaba, Liam le dejó su bandeja a Cintia.
—Cuídamela, vuelvo en un rato.
Salió corriendo tras Nina.
—Nina, espera, ¿qué traes contra mí? ¿Por qué me tratas así? La última vez que te pedí la canción me la enviaste sin problemas. He estado pensando y no he hecho nada para ofenderte en este tiempo.
Nina pensó que desquitarse con él sí era un poco bajo. Se detuvo y le dedicó una sonrisa forzada.
—Perdón, me acordé de algo urgente que no hice y por eso salí rápido. No es contra ti, no te lo tomes personal.
Liam no era tonto. Esa actitud era claramente en su contra.
—Liam, dijiste que tenías algo que decirme.
Nina le hizo un gesto para que hablara.
—Tienes cinco minutos. Habla.
Aquello parecía una reunión con un jefe. Y hablando de jefes, ¡él era el presidente estudiantil!
—Es lo siguiente —dijo Liam, aprovechando el poco tiempo—. El audio que me diste ya está en ensayos. Y no te miento, el resultado es increíble. Todos tienen curiosidad por saber de qué genio salió esa pieza. ¿Cómo la conseguiste?
—Me la dio un amigo —dijo Nina—. Y sobre el nombre, él no quiere hacerlo público y yo no voy a abrir la boca. ¿Algo más? Si no, me voy.
Liam se quedó sin palabras.
—Todavía no pasan los cinco minutos.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: No Tan Bruja