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No Tan Bruja romance Capítulo 698

Esa patada tomó a Máximo desprevenido y casi lo tira de la cama.

Así que recuperó la conciencia.

Frotándose el lugar donde lo habían pateado, Máximo preguntó inocentemente: —¿Por qué me pateas?

Nina lo miró a los ojos en la oscuridad de la noche.

—Se me espantó el sueño por tu culpa.

Máximo se dio cuenta entonces de que Nina estaba de mal humor con él.

Se aguantó la risa.

—¿Qué tal si continuamos con el tema de hace rato?

Nina levantó la mano y le tocó el punto más sensible del pecho.

—En lugar de hablar de temas infantiles, prefiero exprimirte hasta dejarte seco.

Los ojos de Máximo se iluminaron y atrajo a la pequeña diablesa a sus brazos.

Murmuró al oído de Nina con una voz sumamente seductora:

—Si mi esposa lo exige, ¿cómo podría el esposo no complacerla?

El resultado práctico fue...

Nina no solo no «secó» al culpable de perturbar su sueño, sino que terminó siendo devorada una y otra vez.

Cuando despertó, ya eran las diez de la mañana.

Para ser exactos, Nina fue despertada por el timbre del teléfono.

Con el sueño aún pegado a los párpados, contestó de mala gana.

Quien llamaba era Alicia.

Tan pronto como contestó, la voz de Alicia irrumpió en sus tímpanos.

—¿Dónde estás?

Nina bostezó y respondió con pocas palabras:

—En la cama.

Alicia: —¿Sola o acompañada?

Nina miró hacia la almohada.

El culpable de que no durmiera bien anoche ya se había ido en algún momento.

—Solo yo, ¿por qué?

Alicia: —Espérame diez minutos.

Diez minutos después, Alicia llegó a Bahía Azul con una caja de regalo.

En cuanto se vieron, le dio a Nina un abrazo de oso.

—¡Nina, feliz cumpleaños!

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