Al día siguiente, el Concurso de Innovación en Inteligencia Artificial Estudiantil se llevó a cabo según lo programado en el Tecnoparque Global.
Representando a la Academia Omega asistieron tres personas: Liam Benítez, Victoria y Nina.
Hacía una semana, Nina había entregado su trabajo al consejo estudiantil para que lo guardaran bajo custodia. El día del concurso, los miembros del consejo eran responsables de colocar los trabajos en los stands correspondientes para su evaluación.
Máximo, por supuesto, no podía perderse un día tan importante y estaba listo para llevar a su propia porra al lugar para animar a Nina.
—No hace falta que me echen porras. Hay demasiada gente y ojos curiosos. Si te interesa, puedes ver la transmisión en vivo desde tu celular.
Temprano en la mañana, después de arreglarse, Nina bajó las escaleras con pasos elegantes y relajados.
Máximo estaba discutiendo con Yeray y Ramiro cómo aumentar la popularidad de Nina, cuando vislumbró una figura deslumbrante que irrumpió en su campo de visión.
La Nina de hoy vestía un conjunto estilo aviador en azul oscuro y negro. Llevaba un abrigo de lana de corte militar sobre los hombros y calzaba unas botas de combate a juego.
Se veía impecable y atractiva, irradiando una belleza andrógina que robaba el aliento.
Ver a Nina así hizo que el corazón de Máximo temblara violentamente. De repente entendió por qué solía vestir tan informal: cuando Nina quería arreglarse, su brillo era tan intenso que acaparaba todas las miradas.
Incluso Ramiro y Yeray contuvieron la respiración, profundamente impresionados por el atuendo de Nina.
Yeray exclamó:
—¡Señorita Villagrán, qué bien se ve hoy!
Nina esbozó una sonrisa pícara, mostrando esa actitud despreocupada y rebelde que tanto la caracterizaba.
—¿Acaso hay algún momento en que no me vea bien?
Yeray se apresuró a halagarla:
—Por supuesto que no.
Las palabras de Yeray alegraron brevemente el humor de Nina.
Máximo reprimió el impulso de patear a Yeray y dijo:
Dondequiera que aparecía, atraía rápidamente la atención de la multitud. Algunos murmuraban, otros tomaban fotos a escondidas; evidentemente, esa chica hermosa había despertado un gran interés.
—Nina, pensé que hoy no vendrías.
Quien interceptó a Nina fue Victoria, también una de las concursantes de hoy. En comparación con la imagen que solía dar, la Victoria que tenía enfrente mostraba un cansancio evidente en el rostro.
Nina no disminuyó la velocidad de sus pasos, arqueó una ceja y preguntó:
—Dame una razón para no venir.
Victoria caminó a su lado.
—¿No viste la foto que publiqué ayer? La enamorada del señor Máximo regresó al país. Estaban abrazados muy íntimamente; que te deje es solo cuestión de tiempo.
En el aniversario de la familia Hidalgo, Victoria tuvo la suerte de ser una invitada de honor. Lo que le resultaba difícil de admitir era que quien la había llevado a la fuerza a ese evento era Agustín Martínez, un hombre que podría ser su abuelo.
Desde que ese viejo rabo verde se aprovechó de ella, el mundo de Victoria se llenó de situaciones forzadas.

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