Ese comentario tenía más de treinta mil «me gusta» y un hilo interminable de respuestas.
Máximo ya detestaba que Nancy estuviera agitando las aguas. Ese comentario volvió a despertar su descontento.
Así que etiquetó directamente a «Love_in_the_air».
Grupo Orca: [¡Ella no es digna!] @Love_in_the_air: «¡En mi corazón, el líder de la familia Corbalán y la señorita Villalobos serán siempre la pareja ideal!»
Nadie esperaba que la cuenta oficial del Grupo Orca se pronunciara en plena madrugada. Y mucho menos que un Twitter corporativo publicara un comentario con tanta carga emocional.
La frase «¡Ella no es digna!» atrajo rápidamente a los noctámbulos para observar y discutir.
Algunos decían que Máximo era dominante y arrogante. Si le gustaba, le gustaba; si no, no. No se andaba con rodeos en el amor. Cualquier mujer con un poco de amor propio entendería tras esa humillación que no significaba nada para él.
Otros decían que Máximo tenía muy poco tacto. Al fin y al cabo, estaban hablando de la señorita Villalobos. La posición de la familia Villalobos en Puerto Neón, si bien quizá no superior a la de los Corbalán, al menos estaba a la par. Si no quería casarse, no quería, pero ¿había necesidad de usar palabras tan insultantes como «no es digna» frente al público?
Las opiniones se polarizaron una vez más.
Máximo no tenía ganas de lidiar con esos comentarios absurdos en la red. Últimamente tenía una inquietud: esa enfermedad repentina de hace más de un año. Ramiro y Yeray decían que había dicho cosas muy extrañas mientras deliraba. Para que sus dos hombres de confianza dudaran de si todavía sentía algo por Nancy, sus palabras debieron ser impactantes.
Algo cruzó por su mente. Cuando quiso atraparlo, la idea desapareció.
Aturdido, Máximo se quedó dormido en el sillón de piel y tuvo un sueño muy extraño.
En el sueño, veía venir hacia él a un hombre con su mismo rostro. La voz, la sonrisa, la ropa... eran idénticas a las suyas. El hombre le ponía la mano en el hombro y decía palabras que él no entendía.
—Mi misión ha terminado. El camino que sigue depende de ti para que me ayudes a recorrerlo.
Máximo miraba al otro sin comprender.

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