Capítulo 149 Chloe y Dante entraron en la sala de juntas del último piso del edificio Borges. Aunque el espacio era amplio y lujoso, no alcanzaba el nivel de sofisticación de las oficinas del Grupo Montenegro.
Camila ya estaba allí. Al ver a su nieta, se acercó para darle un abrazo que Chloe recibió sin responder, pero sin apartarse, limitándose a mantener la compostura frente a los presentes.
Chloe recorrió la sala con la mirada: sus primas, Adela y Amelia, ya ocupaban sus sitios, al igual que su tía Carmina y su esposo Mauro. Todos ellos poseían acciones a su nombre, aunque ninguno superaba el 10% de la participación total.
Dante observó de manera calculadora a cada uno de los accionistas minoritarios, quienes evitaban sostenerle la mirada. En ese momento, la puerta se abrió de nuevo y Alonso y Cinthya entraron para ocupar sus lugares, con la tensión marcada en el rostro.
Camila, al ver que todos estaban reunidos, tomó de la mano a su nieta y la guió hasta el asiento principal al lado de ella. Dante la siguió de cerca; se había dispuesto un lugar para él justo al lado de su esposa. La ayudó a sentarse con elegancia y luego se acomodó a su lado, colocando su mano firme sobre la pierna de Chloe.
- Me alegro de que todos estemos aquí reunidos - habló Camila, rompiendo finalmente el silencio de la sala.
- ¿A qué se debe esto, abuela? - preguntó Amelia con una sonrisa cargada de suficiencia, - Como ya les había comentado, he decidido retirarme -contestó Camila, recorriendo con la mirada a cada miembro de su familia- Y ya he elegido oficialmente a mi única sucesora.
La sala se puso tensa de inmediato. Sin poder evitarlo, todas las miradas se clavaron en Chloe. El desacuerdo era evidente: para el resto de la familia, Chloe era la única que jamás había trabajado en la empresa y no tenía méritos para estar ahí.
- Chloe - sentenció Camila.
- ¿Qué? - Soltó Adela, perdiendo la compostura de inmediato.
- ¿Por qué ella? Jamás ha trabajado en la empresa, no sabe nada sobre el negocio. No lo merece - reclamó Amelia, golpeando la mesa con ambas manos mientras se ponía de pie parcialmente.
- No estamos de acuerdo con tu decisión, madreintervino Carmina.
- Suegra, lo mejor es llevar esto a votación con todos los accionistas presentes. Es lo más justo para la compañía - añadió Mauro.
Dante soltó una risa baja. Posó su mano libre sobre su mandíbula, observándolos con una mezcla de aburrimiento y desdén.
- Todos estamos de acuerdo, madre. No puedes tomar una decisión así por tu cuenta, aunque seas la socia mayoritaria -dijo Cinthya, manteniendo una sonrisa hipócrita.
Además, Chloe ni siquiera posee acciones en Empresas Borges. No puede simplemente aparecer y convertirse en CEO. - Añadió Alonso, recuperando un poco de confianza al notar el apoyo de la familia.
Así es. Y sin ofender, Chloe, pero dudo que puedas mantener en alto a la empresa, justo como lo ha hecho Alonso en todos estos años - afirmó Cinthya con orgullo, cruzando los brazos.
El silencio en la sala era absoluto. La palabra de Dante Montenegro no se cuestionaba; si él decía que Alonso era un ladrón y un mediocre, para el resto del mundo financiero eso ya era una verdad absoluta.
- Además, para dejar en claro el asunto de que mi esposa no puede ser CEO - Dante recorrió a cada miembro de la familia - están totalmente equivocados.
Con un movimiento fluido, Dante tomó el control de la pantalla. Un nuevo gráfico apareció: el desglose de poder de Empresas Borges. En la cima, resaltado en letras doradas, aparecía el nombre de Chloe Borges con un contundente 65% de las acciones totales, dejando a Camila y al resto de la familia en una posición irrelevante.
¿Qué? - el murmullo de asombro fue general. Las primas de Chloe palidecieron y Cinthya tuvo que sostenerse de la mesa para no caer.
- Esta mañana compré las acciones a los socios minoristas. Un humilde regalo que quise hacerle a mi esposa - añadió Dante con una sonrisa de orgullo, mientras rodeaba los hombros de Chloe con su brazo.
Chloe miraba a Dante en shock. No terminaba de procesar que el hombre que la había ignorado con frialdad durante cuatro años ahora estuviera ahí, destruyendo a su familia por ella. Tenía un conflicto interno que la quemaba por dentro:
¿debía seguir con su plan de venganza o dejarse llevar por lo que sentía?
El nudo en su estómago se volvía enorme y su corazón golpeaba contra sus costillas. Dante Montenegro se estaba comportando como el hombre ideal, una contradicción de que no solo se la cogía como un salvaje hasta dejarla sin aliento, sino que también la protegía con la ferocidad de un caballero oscuro. Era el príncipe de esos cuentos de hadas que leía de niña.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Prostituta de Lujo. Esposa de Papel
Es una novela muy buena, y lo que más me gusto es que es corta....