Capítulo 157 Chloe miraba a Dante con una mezcla de sorpresa y confusión. Sus palabras habían caído como un balde de agua fría, dejándola congelada en el suelo. No sabía si sentirse aliviada porque el engaño de Gala llegaba a su fin, o aterrada por la frialdad con la que él la estaba desechando.
- ¿Cómo que el último fin de semana? - Susurró ella, todavía desnuda sobre la alfombra.
- El contrato llega a su fin. ¿Acaso no entiendes? - soltó él Chloe suspiró. Se levantó del suelo con lentitud, sin molestarse en cubrirse, y se acercó a él. Dante seguía sentado en el sofá, con el vaso de whisky en la mano y la mirada recorriéndola totalmente.
- Mi señor...no, no me deje - Susurró ella, sentándose a horcajadas en él.
Dante la miró a los ojos. El antifaz ocultaba su identidad, pero dejaba al descubierto sus labios carnosos y esos ojos almendrados que ahora se empañaban de lágrimas. El fin del contrato parecía dolerle de verdad, o al menos esa era la imagen que Chloe quería proyectar para retenerlo.
Sintió la dureza de Dante bajo sus muslos. A pesar de sus palabras frías y de su decisión de terminar, su cuerpo seguía reaccionando a la cercanía de Gala.
Chloe rodeo su cuello con sus brazos, acercando su rostro al de él, no podía creer que Dante Montenegro haya decidido terminar el contrato así de la nada, pero tenía que incluso hacer el intento de hacerlo dudar ante su decisión final.
Dante no la apartó. Sus manos se hundieron en sus nalgas, apretándola con fuerza y acomodándola firmemente sobre su miembro, que volvía a endurecerse bajo el peso de ella.
- Eres hermosa, Gala. Pero todo debe terminar - dijo él.
La miraba con una mezcla de frialdad y deseo. A pesar de haber dictado el fin del contrato, aun quería poseerla. Saber que era el final tenía tantos deseos cogérsela, y lo haría ese fin de semana sin contenerse ni un poco, simplemente porque podía y porque ella era suya hasta que él dijera lo contrario.
Dante le sujetó la nuca y la besó con una fuerza que sabía a whisky. Gala respondió con la misma intensidad, sintiendo la dureza de él rozando su entrada empapada.
Se levantó con ella en brazos y la llevó a la cama. La soltó bruscamente sobre el colchón, se quitó la ropa con rapidez y quedó desnudo. Le abrió las piernas con fuerza y frotó su miembro contra ella, empapándose de su humedad, pero se detuvo antes de entrar.
- Mi señor... -soltó Gala con la voz cortada.
Dante entrecerró la mirada. Estiró la mano hacia el buró y tomó un preservativo. Era la primera vez que lo hacía; siempre la había cogido sin protección, igual que hacía con su esposa en casa. Pero esta vez decidió usarlo. Se lo puso rápidamente y, sin mediar palabra, la penetró de una sola embestida secа.
Chloe soltó un jadeo ante la profundidad del golpe.
Dante le sujetó las muñecas contra el colchón y empezó a moverse con un ritmo brusco y constante.
Chloe sentía la incomodidad del condón; nunca antes lo habían usado y la diferencia era evidente, eliminando ese calor directo que siempre compartían. Sin embargo, se mantuvo en silencio.
No iba a quejarse ni a pedirle nada; dejaría que él la tomara como quisiera, aceptando el ritmo que él imponía. Después de todo, sería el último fin de semana que lo harían siendo ella Gala.
-Mi señor, por favor... No me deje, siga cogiéndome así - gemía Gala, mientras sus caderas se movían al ritmo de él.
Dante no decía nada. Solo la observaba con sus profundos ojos azules, clavando la mirada en el rostro cubierto por el antifaz. No paraba de bombear, sus embestidas eran rápidas y secas, pero su mente no estaba ahí. Se quedó prendado de esos ojos almendrados que, solo le hacían pensar en ella.
En su esposa de papel. En Chloe.
Se sentó en la cama, sintiendo cómo sus piernas todavía temblaban por el esfuerzo. Dante suspiró y se pasó una mano por la nuca, visiblemente tenso.
- Largo, Gala. No quiero verte ya - ordenó con frialdad.
Caminó directo al baño sin mirarla ni una sola vez.
Chloe se quedó inmóvil, en shock, hasta que el sonido de la puerta del baño siendo azotada la hizo saltar.
- ¿Qué carajo pasó? -susurró ella para sí misma.
Se levantó finalmente, caminó hasta el tocador donde había dejado su bolsa y sacó el teléfono para detener la grabación. Sería suficiente para cumplir con el extorsionista.
Caminó de nuevo hacia el sofá donde su ropa estaba tirada. Se vistió y una vez lista, se dirigió a la puerta, pero antes de salir dio una última mirada hacia la puerta del baño. No pudo evitarlo y sonrió con suficiencia.
Caminó por el pasillo hacia el ascensor sin despegar la vista del celular. Le escribió a Ivanna para avisarle que volvería sola a la mansión. No se dio cuenta de que alguien la vigilaba desde un rincón oscuro.
El hombre, con el celular en la mano, esperó el momento exacto y le tomó un par de fotografías.
Guardó el dispositivo en el bolsillo mientras Chloe entraba al ascensor.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Prostituta de Lujo. Esposa de Papel
Es una novela muy buena, y lo que más me gusto es que es corta....