Capítulo 158 Chloe llegó a la mansión Montenegro. El guardaespaldas, al verla bajar del taxi con un vestido que no encajaba con la imagen de la señora de la casa, reaccionó de inmediato. Se quitó el saco y se lo entregó para que se cubriera.
- Gracias -dijo ella, aceptando la prenda. Miró al taxista; no traía efectivo.
- Yo me encargo, señora. Puede entrar - indicó el hombre con una reverencia.
Chloe asintió y entró en la mansión. Subió directo a su recámara y se encerró en el clóset. Se quitó la ropa de Gala con rapidez y la ocultó en el fondo, donde Dante no pudiera encontrarla. Dejó el saco del guardaespaldas sobre un sofá pequeño que había en la habitación; se lo devolvería más tarde.
- ¿Será que ya solo quiere coger con su esposa? -se preguntó a sí misma mientras caminaba hacia el baño totalmente desnuda- ¿O se consiguió otra amante?
Frunció el ceño. La sola idea de que Dante hubiera encontrado a otra mujer para follar le hacía hervir la sangre. Le molestaba el pensamiento de ser reemplazada, incluso en su papel de Gala. Se metió bajo el agua, dejando que el chorro le quitara la tensión del cuerpo.
Al salir. Se puso el camisón de encaje y se tiró en la cama. A pesar de que solo había sido una cogida, se sentía agotada. Solo quería dormir y sacar de su cabeza cualquier pensamiento, especialmente la idea de que Dante pudiera estar buscando a otra.
Cerró los ojos, dejando que el silencio la envolviera y se quedó profundamente dormida.
** **
Dante estaba en la parte trasera del automóvil estacionado frente a la mansión. Mantenía la mirada perdida en la pantalla de su celular mientras se pasaba una mano por la barbilla. Soltó un suspiro pesado.
Tómate libre el día de mañana - ordenó al chofer antes de bajar.
Caminó a paso firme hacia el interior. Antes de entrar, se detuvo frente al guardaespaldas encargado de la seguridad de su esposa.
- Señor Montenegro- Dijo el hombre, haciendo una reverencia inmediata.
Dante lo escaneó con la mirada, notando que el guardia no llevaba puesto su saco.
- La señora cenó fuera con la señorita Ivanna Montenegro -mintió el guardaespaldas.
- Bien -respondió Dante con una sonrisa y siguió su camino.
Entró a la mansión y subió a la recámara. Con la luz baja, vio a su esposa dormir y caminó directo al clóset sin hacer ruido. Se desvistió y se puso solo un pantalón de seda negra, dejando su torso al descubierto.
Al salir del vestidor, caminó hasta la cama y se acomodó en su lado con cuidado de no despertarla.
Al levantar las sábanas para cubrirse, notó que el camisón de encaje se había subido, dejando descubiertas sus nalgas.
Dante se pegó a ella por la espalda. Encajó su cuerpo de tal forma que su miembro, a medio erguir, se clavó justo en medio de sus nalgas. Pasó un brazo por debajo de su cuello y el otro lo colocó sobre su cintura, con la mano rozando uno de sus tatas.
- Dante... -murmuró Chloe entre sueños.
- Duerme, Chloe- respondió él cerca de su oído.
Ella se giró para quedar frente a él. Acunó su rostro en el torso desnudo de Dante y aspiró su aroma.

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