Capítulo 198 Cuando Chloe salió envuelta en una bata de baño, todo estaba listo para ver la película. Dante había pedido palomitas y las golosinas que a ella le gustaban. Su mirada se desvío hacia unas bolsas de marcas reconocidas que acababan de llegar.
- Saldremos en la noche -dijo Dante al verla fijarse en las bolsas- ¿No quieres?
Chloe sonrió y se acercó a él. Decidió dejar de lado sus dudas y el deseo de saber sobre su pasado para disfrutar el momento.
- Sí. ¿A dónde iremos? -preguntó apoyando las manos en su torso. Él solo llevaba unos pantalones de seda que venían en el pedido.
Al bar. Por lo que investigué, parece interesante -respondió él mientras sus manos masajeaban sus nalgas.
- Me encanta la idea... -dijo ella. Se apartó, tomó la charola de palomitas con sus dulces favoritos y se acostó en medio del colchón.
Dante la observó unos segundos y sonrió. Le sorprendía verse haciendo cosas que nunca antes le interesaron solo por verla feliz. Se acostó a su lado y puso la película, eligiendo una del mismo género que ella había visto la noche que llegaron.
Mientras la trama avanzaba, Dante notó que ella comía de todo, excepto lo que contenía chocolate.
Recordó que había sido igual anteriormente.
¿No te gusta el chocolate? -preguntó de la nada.
Chloe giró la cabeza y lo miró fijamente.
- Bueno, es que no has comido nada que lo contenga -insistió él.
Ella se encogió de hombros con una sonrisa.
- Soy alérgica a la cafeina -explicó.
Dante se quedó en silencio, mirándola. Cayó en la cuenta de que no sabía mucho de sus gustos, y mucho menos de lo que podía hacerle daño.
- Creo que debo conocerte más - dijo él con una leve sonrisa.
- Tenemos tiempo para eso - respondió Chloe.
Dante asintió, se inclinó y la besó con ternura. El momento fue interrumpido por golpes bruscos que azotaron la puerta. Dante cortó el beso de un tirón y se levantó.
¿Quién es? -preguntó Chloe con voz temblorosa.
El pánico la invadió pensando que podría ser Vicenzo Greco.
- ¡Dante Montenegro! ¡Abre la maldita puerta! - el grito desencajado de Carlos Solís llegó desde el otro lado, seguido de más golpes.
Dante frunció el ceño. Notó el alivio en el rostro de Chloe al confirmar que no era su padre.
- Espera aquí -ordenó él con autoridad.
Caminó con firmeza hasta la puerta y la abrió. Se encontró con un Carlos Solís furioso y fuera de sí.
Dante lo recorrió con la mirada, dejando que una sonrisa de satisfacción apareciera al verlo en ese estado.
- ¿Qué haces aquí? - preguntó Dante.
- ¡Fuiste tú! ¡Me dejaste en la ruina! - gritó Solis desesperado. Hacía minutos que sus padres le habían llamado para decirle que la fortuna familiar se había esfumado; solo alguien con el poder de Montenegro podía lograr algo así tan rápido.
- No -dijo Dante con calma- Tú fuiste quien hundió a los Solís. Debiste medir tus palabras y tus acciones.
- Conocí a Carlos Solís y a Julián Arango al inicio de la universidad. Formamos un grupo y, con el tiempo, empezamos con los "juegos" -soltó Dante finalmente- El intercambio de mujeres fue idea de Solís. Al principio me negué, pero terminé uniéndome a ellos.
Chloe se detuvo un segundo, apretando la gasa sobre sus nudillos, pero no dijo nada. Esperó a que él continuara.
- Era una competencia de egos. Lo que dijo Solís sobre la prometida de Arango... -Dante tensó la mandíbula e hizo una breve pausa. - No la obligué, Chloe. Ella me buscó, se enteró del juego de intercambios y manipuló a Julián para que la entregara. Pero después de que cogimos, cambió la versión; dijo que la había forzado y lastimado....
Chloe terminó de vendarlo y levantó la mirada para fijarla en él, procesando cada palabra de la confesión.
- Después de eso, decidí alejarme de ellos. Eso les afectó, porque yo patrocinaba todas las fiestas y los pagos a las mujeres - continuó Dante con frialdad- Me alejé de Solís y, aunque intenté explicarle a Arango lo que realmente pasó, se negó a escuchar. Me juró que algún día debía devolverle el intercambio.
Chioe soltó una risa irónica. Recordó el encuentro con Arango en la biblioteca y ahora entendía por qué aquel hombre, aun sabiendo que estaba casada, se había atrevido a tanto. Ser la esposa de Dante Montenegro la convertía automáticamente en el "intercambio" que Julián Arango buscaba.
- ¿Dejaste en la ruina a la familia Solís? - preguntó Chloe, recordando los gritos de Carlos.
- Lo hice - respondió Dante sin titubear.
No se arrepentía de la orden. Solís había cometido el error de creer que Chloe era alguien disponible para sus intercambios y pagó el precio.
Chloe suspiró y cerró el maletín de primeros auxilios. Se levantó y caminó hacia la mesa para dejarlo ahí. Mientras le daba la espalda, no pudo evitar sonreír. Sabía que tal vez no era lo correcto, pero le causaba satisfacción saber que Dante había destruido la fortuna de esa familia solo por ella.
¿No dirás nada sobre lo otro? - preguntó Dante.
Se refería a los "juegos de intercambio" de su pasado.
Chloe suspiró y recuperó la seriedad. Se giró para encararlo, clavando sus ojos color almendra en los de él. Sintió una punzada al notar un rastro de temor en el rostro de Dante; era una expresión que jamás había visto en él. Sin darse cuenta, ella estaba derribando el escudo que él había construido durante años para protegerse.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Prostituta de Lujo. Esposa de Papel
Es una novela muy buena, y lo que más me gusto es que es corta....