Capítulo 210
Dante recorrió a Chloe con la mirada mientras terminaba de bajar. Llevaba un vestido rojo de tela lisa que se ajustaba a sus curvas con precisión. El corte era largo hasta el suelo, entallado en la cintura y con un escote corazón que sostenía sus tetas con firmeza, resaltándolos sin verse vulgar.
Sus ojos se fijaron en los de ella, bajando desde el maquillaje elegante y ligero hasta sus labios carnosos pintados de un tono rosa. Chloe llegó frente a él y se detuvo, esperando algún comentario sobre su aspecto, pero Dante no soltó ni una palabra.
Ivanna llegó junto a Aleksei, quien estaba igual de mudo que Dante. Su sexy rubia se veía fenomenal en un vestido largo azul marino con un escote en V pronunciado que marcaba su figura sin rodeos.
- ¿Van a quedarse ahí pasmados o nos vamos ya?
-soltó Ivanna con una sonrisa burlona.
Aleksei carraspeó y se ajustó el saco. Pasó una mano por la cintura de Ivanna, guiándola hacia afuera sin perder más tiempo.
- ¿No me veo bien? - preguntó Chloe, un poco nerviosa por la mirada fija de Dante.
- Te ves jodidamente sexy -soltó él con voz ronca- ¿No tienes otro vestido menos llamativo?
Chloe abrió la boca de sorpresa y cruzó los brazos, indignada. Ese vestido rojo lo había elegido especialmente para esa noche; además, cumplía con los requisitos que él mismo había solicitado para ese viaje.
- No me jodas, Dante -dijo ella cruzando los brazos- Lo elegí de acuerdo a tus requisitos...
Dante arqueó una ceja, recordando sus propias palabras. Soltó un suspiro pesado; era cierto que le había pedido comprar ropa sexy y fácil de quitar, pero no pensó que ella aplicaría ese criterio incluso para el vestido de la inauguración.
- Carajo -soltó pasando una mano por su nucaOkey, ya encontraremos la forma de coger durante el evento.
- ¿Qué? -Chloe lo miró con sorpresa. No esperaba que él sugiriera algo así.
Dante se encogió de hombros con naturalidad.
Sacó una caja de terciopelo negro del bolsillo de su saco y se la extendió.
- ¿Para mí? -preguntó ella, tomándola con curiosidad.
Al abrirla, se quedó sin palabras. Dentro había una gargantilla de oro blanco con un solitario de diamante de corte brillante en el centro.

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