Capítulo 211
El trayecto al hotel fue tranquilo. Chloe no podía dejar de acariciar la gargantilla que Dante le había obsequiado; realmente era hermosa y le había encantado.
- ¿Tanto te gustó? -preguntó Dante al ver que ella sacaba su teléfono y empezaba a tomarse fotografías donde la gargantilla era el protagonista.
- Sí... -dijo ella haciendo una pose mientras fingía lanzar un beso- Además, es el primer regalo que me das.
Ella bajó el teléfono y giró su mirada hacia él.
Dante entrecerró los ojos, cayendo en la cuenta de que en cuatro años de matrimonio jamás le había dado ni un solo regalo, ni siquiera en sus cumpleaños o aniversarios de casados.
- ¿Qué más te gustaría que te regalara? - preguntó él.
Chloe pensó unos segundos. La idea de recibir rosas o chocolates pasó por su mente, pero soltó una risa corta y la descartó de inmediato. Dante no era el tipo de hombre que daba detalles simples o cursis.
- No lo sé, Dante - respondió ella, dejando su teléfono sobre sus piernas - No te veo dandome un ramo de rosas rojas.
Dante arqueó una ceja y soltó un bufido, reconociendo que ella tenía razón. Pero incluso Chloe había mencionado el color de las rosas que se imaginaba.
- Mi cumpleaños será pronto - añadió Chloе.
Dante la miró con cierta confusión. Chloe cruzó los brazos e hizo un mohín; era el colmo que ni siquiera supiera su cumpleaños, al contrario de ella, que sabía hasta la hora en que él nació.
Siete de septiembre, Dante - murmuró ella mirándolo de reojo.
Dante arqueó las cejas mientras hacía cuentas mentalmente.
- Eso es la próxima semana - dijo Dante al terminar de sacar sus cuentas.
Chloe lo miró con sorpresa, buscó su teléfono en el calendario y ciertamente faltaba exactamente una semana.
- Es cierto...pensé que faltaba más tiempo - dijo ella con tristeza; había perdido la noción del tiempo.
- ¿Pensabas hacer algo? - preguntó Dante al notar su cambio de ánimo.
Chloe negó con la cabeza. Aunque siempre recordaba la fecha días antes, el día de su cumpleaños terminaba sintiéndose más sola que nunca. No lo celebraba; Ivanna era la única que la felicitaba y la llevaba a desayunar, pero ni siquiera su abuela se tomaba la molestia de enviarle un mensaje.
- Aún tienes tiempo si quieres hacer una fiesta a lo grande; invita a toda la familia y a desconocidos - dijo él con una leve sonrisa de suficiencia.
- Eso no sería divertido -soltó ella.
Para Chloe, un cumpleaños perfecto sería una noche romantica con su esposo, pero eso estaba totalmente descartado. Ni siquiera se atrevería a pedírselo; sabía que Dante se negaría rotundamente a algo tan cursi.

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