Capítulo 212
Dante caminaba con Chloe del brazo y los flashes no tardaron en enfocarse en ellos. Era raro ver al CEO Montenegro con su esposa, y esta vez la imagen que proyectaban era muy distinta a la habitual.
Chloe se puso nerviosa; temía tropezar y dejar en ridículo a Dante. En un momento sintió que perdía el equilibrio y se detuvo en seco.
Dante se giró para mirarla y notó su inseguridad.
Soltó su mano, pero no para alejarse, sino para rodearle la cintura con un agarre firme y posesivo.
- ¿Dante? -susurró ella, buscándole la mirada.
Sentir su mano de esa forma la puso más nerviosa.
Siempre que aparecían en público, él mantenía cierta distancia y apenas la tocaba, pero ahora la mantenía pegada a su cuerpo.
- Yo te sostengo - dijo él, dándolea entender que no permitiría que ella cayera.
Chloe sonrió mientras sentía sus mejillas arder por la vergüenza. No dijo nada más y empezó a caminar con calma y elegancia, enfocándose solo en mantenerse al lado de Dante e ignorando las cámaras que no dejaban de capturarlos.
Al entrar al hotel, todo estaba más tranquilo.
Dante recorrió el lugar con la mirada hasta encontrarse con Vander y su esposa, y caminaron juntos hacia ellos.
- Oh, señora Montenegro, qué gusto verla finalmente - dijo Elina, dándole un cordial abrazo a Chloe.
- Señora Vander. El gusto es mío -respondió Chloe, teniendo que separarse un poco del cuerpo de Dante para corresponder al saludo.
- Dante, ¿qué te parece? -preguntó Vander orgulloso, refiriéndose al hotel.
- Es perfecto, Vander -dijo Dante con una leve sonrisa.
Señora Montenegro, me enteré del accidente que tuvo al llegar - comentó Elina, mirando a Chloe con preocupación.
- Ah, sí... -respondió Chloe. Por un momento pensó que el encuentro con su padre no se había hecho público.
- Fue una caída fuerte, pero ya está mejor -intervino Dante- Mi esposa no está acostumbrada a hospedarse en hoteles.
Dante apretó el agarre sobre su cintura. Por supuesto que no habían filtrado el atentado; lo hizo pasar por un simple accidente para evitar especulaciones y mantener el control de la situación.
- Menos mal -dijo Elina- Pero me sorprende que haya comprado la mansión más prestigiosa de la ciudad solo por unos días.
- Bueno, probablemente tenga asuntos que atender en el futuro aquí -respondió Dante- por lo que quiero que mi esposa se sienta cómoda, ya que ella me acompañará.
Chloe lo miró con una sonrisa cargada de sorpresa. Ya no sabía si Dante decía la verdad o si solo era parte de su fachada frente a los Vander, pero la idea de seguir viajando con él le encantaba.
- Es un detalle muy considerado, Dante -comentó Vander, asintiendo con aprobación.

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