Capítulo 227 Dante arqueó las cejas, imaginando perfectamente de quién hablaban. Él mismo había ordenado a Aleksei Volkov que capturara a Cinthya Borges tras enterarse del maltrato que le había infligido a Chloe en el pasado.
- ¿Por qué no me habías dicho nada? - preguntó Chloe.
- No quería molestarte, sabía que te habías ido de viaje de negocios con Dante -explicó CamilaAdemás, pensé que era uno de los arrebatos de tu tía por tu nombramiento... pero ya pasaron días desde entonces.
- ¿No han recibido una llamada? ¿Algo que dé indicios de que es un secuestro? - insistió Chloе. А pesar de que no le agradaba su tía, no podía evitar sentir una punzada de angustia por la situación.
Dante continuó sin apartarse. Desabotonó la blusa de Chloe y comenzó a besar y lamer sus tetas sobre el encaje del brasier. Ella intentaba concentrarse en la llamada, pero la estimulación comenzó а excitarla.
- Pues... deben llamar ya a la policía, abuela - dijo Chloe con la voz entrecortada.
Dante soltó una risa silenciosa ante la mención de la policía; sabía que no serviría de nada.
- Lo haré, ¿tú estás bien? - preguntó Camila Borges.
- ¡Oh, carajo! - gritó Chloe de repente.
Al bajar la mirada, vio a Dante succionando su clítoris con fuerza.
- ¿Qué pasa? -preguntó Camila preocupada.
- No... nada, solo que... -Chloe no lograba articular las palabras debido a lo que Dante estaba haciendo.
- Lamento molestarte, debes estar muy ocupada - dijo Camila, sin sospechar lo que realmente ocurría.
- Un poco... -dijo Chloe, conteniendo sus gemidosPor favor, mantenme al tanto si llegan a saber algo.
Chao, abuela.
Chloe no dejó que su abuela terminara de despedirse y colgó. Dejó el teléfono a un lado del escritorio, subió una de sus piernas al hombro de Dante y puso las manos sobre la cabeza de él, presionándolo contra su entrepierna para intensificar las caricias.
Dante aprovechó la apertura para profundizar sus lamidas, usando también sus dedos para abrirla más. Chloe echó la cabeza hacia atrás y soltó un suspiro largo, finalmente libre para expresar el placer que había estado reprimiendo durante la llamada.
- Oh, sí. Dante, chúpame más - gimió ella, moviendo las caderas al ritmo de su lengua.

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