Capítulo 231 Chloe observaba a Dante mientras él le succionaba una teta con fuerza. Seguían en la cabina y ella estaba demasiado excitada. Aunque intentó que la cita fuera tranquila y sin sexo, le resultó imposible evitarlo.
Trató de sentarse a horcajadas sobre él, pero Dante la detuvo en seco.
- No, el tiempo se acabó -dijo él mientras le acomodaba la blusa, asegurándose de que sus pechos quedaran bien cubiertos.
Chloe jadeó con frustración. Antes de que pudiera protestar, el mecanismo de la rueda se detuvo por completo.
- Vamos, Chloe - dijo Dante con una sonrisa maliciosa. Sabía perfectamente lo excitada que la había dejado.
Al salir de la cabina, Chloe sintió que las piernas le temblaban. Él se dio cuenta de inmediato, la tomó por la cintura y la pegó a su cuerpo para sostenerla.
- ¿Estás bien? - preguntó.
- No - soltó ella con una frustración evidente.
Dante arqueó las cejas, divertido, y empezaron a caminar hacia la salida.
Chloe caminaba al lado de Dante; se había soltado de su agarre en cuanto recuperó la compostura.
Empezó a sentir la brisa fría que llegaba tras el atardecer y se abrazó a sí misma por instinto.
Además, los tacones comenzaban a ser tan incómodos que terminó ralentizando el paso.
Dante se percató de que ella se quedaba atrás. Se giró y la observó abrazándose a sí misma, notando los pasos torpes que daba. Sin decir una palabra, se quitó el saco y se lo puso sobre los hombros, envolviéndola en su calor y en su aroma.
¿Puedes continuar caminando? - preguntó él.
Chloe se encogió de hombros; no quería mentirle, pero tampoco causar molestias.
- Me jodes, Chloe - soltó Dante, pasándose una mano por la nuca. Jamás imaginó que haría algo así en un lugar tan concurrido.
Dio un paso hacia ella, la tomó de la cintura y la cargó con facilidad. Chloe soltó un jadeo de sorpresa y su rostro se puso rojo al instante al sentir la mirada de los demás sobre ellos.
Chloe chocó de seco contra la puerta del coche.
Soltó un gemido de dolor y confusión, mientras observaba cómo Dante sacudía la cabeza de un lado a otro, completamente desconectado de la realidad.
- M****a...no, deténganse -murmuraba él.
Dante estaba atrapado en el eco de los gritos y el frío del metal. Chloe, a pesar del golpe y el miedo, intentó acercarse de nuevo, pero se detuvo en seco al ver cómo las lágrimas empezaban a rodar por el rostro tenso de su esposo.
- No... - susurró ella, en shock. Jamás imaginó verlo romperse de esa manera.
Chloe apretó los puños y se armó de valor. Se lanzó hacia él y lo rodeó con un abrazo firme - Tranquilo... estás bien, estás conmigo - le repitió Chloe en voz baja, manteniendo el ritmo de las palmadas en su espalda.
Dante no respondió, pero poco a poco los espasmos disminuyeron y su respiración se estabilizó. Las manos que antes apretaban sus sienes bajaron con lentitud hasta apoyarse en la cintura de ella. La sujetó con fuerza, hundiendo el rostro en su hombro mientras terminaba de recuperar el aliento.
Hacía años que no sufría un episodio de ese tipo. En el pasado, la única forma de controlarlos era mediante sedantes fuertes que lo dejaban inconsciente por horas. Sin embargo, esta vez, ella lo había logrado tranquilizar solo con un abrazo y unas palabras simples.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Prostituta de Lujo. Esposa de Papel
Es una novela muy buena, y lo que más me gusto es que es corta....