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Prostituta de Lujo. Esposa de Papel romance Capítulo 25

- ¿Qué…qué haces? – Susurro ella, echando su cabeza hacia atrás, encontrándose con su sexy mirada.

Aleks llevó su otra mano a su seno libre, apretujaba ambos con intensidad, sus pezones rosados se endurecían bajo la tela del vestido.

- Joder, Aleks – Gimió ella.

Aleks ya no perdió más el tiempo, la giro con brusquedad apoyándola de espaldas contra la cajuela del coche, y de un tirón le subió el vestido hasta la cintura, dejando sus piernas expuestas y su intimidad cubierta por una diminuta tela de encaje, la sujeto por los muslos y la centro sobre la cajuela, separo sus piernas de par en par. Y no espero más, hundió su rostro entre sus muslos, su lengua hizo contacto con su centro, provocando un fuerte grito en ella que intento ahogar tapándose la boca con su mano.

Aleks le estaba dando un placer salvaje y experto, su lengua se movía con un ritmo demandante, Ivy, llevó sus manos al cabello de Aleks, aferrándolo más al contacto con su humedad, la lengua de él la estaba volviendo loca, su cuerpo se tensaba cada vez más.

- ¡Aleks! – Gimió ella, sintiendo la intensidad de su liberación

Él continuo succionándola con más fuerza, decidido a recibir todo de ella en su cara. Ella quedo sin aliento ante la intensidad de su liberación, pero Aleks no pensaba en darle ni un segundo de tregua, sin dejar que ella terminara de recuperarse del intenso clímax, la sujeto por la cintura con fuerza y de un solo movimiento, la embistió con profundidad.

- Espera… Aleks- Balbuceo con la mirada nublada ante tal placer.

- Ni hablar – Gruño él - He estado esperando toda la maldita semana para tenerte así – Deteniendo sus embestidas por unos segundos, enterrado profundamente en ella, la obligó a mirarlo a los ojos.

Ella lo miró con sorpresa, sintiendo como su corazón se aceleraba ante ese hombre, no solo era por el sexo, sino también por esa ternura que él le dedicaba.

- No quiero que te resfríes – Añadió, mientras se quitaba su saco y se lo colocaba sobre sus hombros.

- Vamos a una habitación, mereces una cama para continuar con nuestra noche – Se inclino de nuevo a ella y le depositó un beso tierno cerca de la comisura de sus labios.

Ella asintió, esa delicadeza la hacía sentirse valorada de una manera que iba más allá del deseo físico, se sentía vulnerable, quería ser mimada por él.

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