Dante bajo apresurado del vehículo, caminaba a grandes pasos hacia la mansión, al entrar fue recibido por el mayordomo que estaba a su cargo y el ama de llaves que trabajaba directamente con Chloe.
- ¿La señora? – Preguntó sin siquiera detenerse dirigiéndose a las escaleras.
Los dos empleados trataban de seguirle el ritmo, ellos estaban casi corriendo detrás de él.
- En su recamara… - Comentó el ama de llaves.
Dante apresuro más sus pasos, necesitaba verla, saber que estaba bien, su teléfono seguía sonando, seguía recibiendo imágenes de aquel número desconocido, no había más imágenes, tampoco palabras, solo emojis sin sentido.
Al entrar a la recamara se encontró con ella, su esposa con ropa interior de encaje color rosa pastel, no pudo evitarlo, la recorrió con la mirada, aquel encaje se acentuaba perfectamente a su cuerpo, marcando cada una de sus cuervas, especialmente en sus firmes tetas y sus redondas nalgas.
- ¿Qué m****a te pasa? – Chloe tomó rápidamente la toalla que estaba sobre la cama y se cubrió rápidamente.
Dante cerró la puerta de la recamara, dejo salir un largo suspiró y camino hacia a ella.
- ¿Saliste anoche? – Preguntó deteniéndose a unos pasos de ella, su altura era más notable cuando ella no usaba tacones.
- Si, fui al teatro con Ivanna – Respondió levantando su mirada para encontrarse con él. - ¿No se supone que estabas de viaje? – Preguntó retrocediendo un paso, no quería tenerlo tan cerca.
- Acabo de llegar – Mintió, había pasado ese detalle, pero no pudo evitar preocuparse por ella al recibir esas imágenes.
- Okey – Entrecerró la mirada, era un mentiroso, pero cogía delicioso.
- Te vere en el desayuno – Dijo recorriéndola de nuevo con la mirada, esa toalla era un maldito estorbo para que él pudiera ver nuevamente sus tetas.
Tomó su teléfono, tenía un mensaje de Ivanna, le decía que esa noche pasaría por ella con el pretexto de ir a cenar, ya había hecho reservaciones en un restaurante muy concurrido, donde si estarían un rato para no levantar sospechas y después irían a Seda Negra.
- Piensas en todo, Ivanna- Sonrió, se levantó de la cama y camino hasta el baño.
Se miró al espejo, su cuerpo aun sentía la intensidad de Dante, pero no había marcas, no parecía ser ese tipo de hombres, pero eso es bueno, así él no sospechara nada.
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Durante el desayuno ambos estaban muy silenciosos, Dante tenia a un lado su teléfono no había recibido más mensajes de aquel número desde que salió del baño, tampoco tenía respuesta de su asistente, si ya sabía quien se atrevía a vigilar a la Señora Montenegro.
- Tendrás guardaespaldas- Dijo de la nada.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Prostituta de Lujo. Esposa de Papel
Es una novela muy buena, y lo que más me gusto es que es corta....