Capítulo 318
Aleksei miraba a Ivanna en el jardín. Ella aún practicaba el uso de armas y mostraba un gran avance; aunque él sabía que siempre la protegería, quería que ella también supiera defenderse por sí misma.
Hola, Aleks -dijo ella, dejando el arma sobre la mesa metálica.
- Gatita -respondió él con su voz ronca.
La rodeó por la cintura con firmeza y le plantó un delicioso beso al que ella no dudó en responder, enredando sus brazos alrededor de su cuello.
- ¿Cuándo podré ver a Chloe y a mi hermano?
-preguntó ella una vez que terminaron el beso.
Aleksei la miró en silencio. Desde el incidente, Ivanna no se había reunido con Chloe y mucho menos con Dante; a duras penas la había dejado salir esa mañana para ir a ver a Damon Montenegro.
- Ivanna -dijo él, haciendo una breve pausa porque sabía que no podía ocultarle nada- Eva escapó.
Ivanna palideció al escuchar el nombre. De inmediato, recordó lo ocurrido en el estacionamiento; esa sombra que había visto moverse en la oscuridad bien podría tratarse de ella, y tal vez su verdadera intención era hacerle daño a su abuelo.
- En el estacionamiento del hospital, parece que vi a alguien -dijo ella sin dudarlo- Aleks, mi abuelo...
- Tranquila, gatita -la interrumpió Aleksei- Ya me encargué de tu abuelo; fue trasladado a la villa Montenegro sin conocimiento de nadie más que de su médico de cabecera.
- ¿Qué pasara cuando la encuentren? - pregunto con voz temblorosa, a pesar de todo el mal que Eva le había causado a Dante, no podía evitar sentirse mal después de todo era su mamá.
- Dante, me pidió que la encierre en un lugar lejos de todos - dijo Aleksei.
Ivanna suspiró, se sentía aliviada de que Dante no haya decidido acabar con la vida de Eva.
Aleksei beso su frente, aun era un secreto para ella que Eva no era la verdadera madre de Dante, pero decírselo no le competía a él.
- Vamos, mi vida. - La tomó de la mano y camino con ella al interior de la mansión.
*********
Dante le había dicho a Chloe sobre el escape de Eva. Ella suspiró con pesadez mientras se acomodaba su camisón.
- Entonces, ¿aún no se acaba? -preguntó ella desanimada.
Dante se acercó a ella y besó su frente.
- Tranquila, amor -dijo en un bajo susurro- Me encargaré de todo, no tienes que preocuparte.

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