Capítulo 322
Dante llegó a la oficina pasado el mediodía.
Todos en los pasillos trataban de no sostenerle la mirada, sorprendidos de que el CEO apareciera a esa hora en la empresa. Aunque mantenía el mismo porte imponente y calculador de siempre, la gente notaba que traía algo diferente.
A Dante le importaba un carajo lo que pensaran los demás. Entró directo a su oficina, donde Xavier ya lo esperaba con la tablet en la mano.
- ¿Cuándo vas a dejar de trabajar para mí?
-preguntó Dante, sentándose en su silla.
- Pronto -respondió Xavier sin darle importancia, ya que su nuevo puesto en la mafia no le quitaba el sueño- Tengo todo listo para la rueda de prensa.
Dante asintió. Había hablado con él por la mañana para organizar todo; necesitaba dejar clara su relación con Chloe ante los medios de una vez por todas.
- También le mandé a su correo la lista de candidatos para su nuevo asistente -agregó Xavier.
- Perfecto -contestó Dante- ¿Algo de Eva?
Xavier negó. Aunque su gente y los hombres de Volkov se habían aliado para rastrearla, todavía no encontraban nada, mientras esa mujer siguiera libre, representaba un peligro.
Que los hombres que custodian a Chloe no bajen la guardia -ordenó Dante.
- No se preocupe, no van a aflojar - respondió Xavier con seguridad.
- ¿No piensas decirle que son hermanos?
-cuestionó Dante.
Xavier se quedó callado unos segundos, procesando la pregunta.
- No. Haber sido engendrados por un hombre como Vicenzo Greco no es algo que nos dé orgullo. Ella tiene su vida y yo la mía. Compartir la misma sangre no cambia nada; Chloe Borges es la esposa de mi jefe y yo soy su asistente. No somos familia.- respondió Dante asintió. No iba a presionar a Xavier para que le contara a Chloe la verdad sobre su parentesco. Encendió la laptop y abrió el correo con la lista de los candidatos para el puesto de asistente.
Xavier había trabajado con él durante tantos años que reemplazarlo no sería fácil; encontrar a alguien de su nivel iba a costar trabajo. Sin embargo, no tenía opción. Necesitaba elegir a una persona lo suficientemente capaz como para aguantar el ritmo exigente al que él estaba acostumbrado.
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Chloe estaba en el jardín tomando un poco de aire fresco cuando le avisaron que su abuela, Camila Borges, había llegado. Soltó un suspiro y pidió que la llevaran hasta donde ella estaba.
- Chloe, ¿qué haces aquí? -preguntó Camila asombrada, ya que daba por hecho que la separación de Dante era definitiva.
- Aquí vivo, abuela -respondió Chloe con una ligera sonrisa.


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