—Entonces estaciónalo por mí.
Valeria irradiaba cierta pereza y le lanzó las llaves del auto con naturalidad.
—Ten cuidado. Si le haces un rayón a este auto, no tendré cómo pagarlo.
El guardia echó un vistazo.
Era solo un Volkswagen. ¿Qué iba a ser impagable?
En realidad no quería hacerlo, pero ante el hermoso rostro de Valeria, se sintió incapaz de negarse.
Con una sonrisa, Valeria le dio las gracias y se dio la vuelta para entrar al edificio.
Santiago había dejado dicho que la dejaran pasar, así que entró a la oficina del director sin ningún problema.
—Señorita, el señor Silva sigue en reunión. Tendrá que esperar un momento.
Santiago le sirvió un vaso con agua y se lo ofreció.
Al ver la mirada inescrutable de Valeria, sintió una leve punzada de arrepentimiento.
Haberla dejado subir así, ¿haría que el jefe se enojara?
Pero luego pensó: él tampoco prohibió explícitamente que la señorita Figueroa viniera.
Justo cuando estaba inmerso en sus pensamientos, la puerta de la sala de reuniones se abrió.
Los altos ejecutivos comenzaron a salir uno tras otro, hasta que finalmente apareció la figura alta y esbelta del hombre.
Santiago se armó de valor, se acercó y murmuró:
—Señor Silva, la señorita Figueroa ha venido a almorzar con usted.
Alejandro frunció el ceño de inmediato.
—¿Tú le dijiste que viniera?
—... —Acaso podía decir que sí?
Santiago puso una expresión de sufrimiento.
—Ella le mandó un mensaje, pero como usted no respondió, me buscó a mí.
Alejandro levantó la carpeta que llevaba en las manos, amenazando con golpearlo. Santiago se apresuró a añadir:
—¡Señor Silva, señor Silva...! A fin de cuentas, la señorita Figueroa es la señora de la casa. ¡No podía negarme a lo que me pidió!
Apenas terminó de hablar, su mirada se desvió hacia la puerta de la oficina.
La mujer estaba allí parada, luciendo un elegante vestido negro que la hacía ver tan misteriosa como deslumbrante, con los brazos cruzados, como si estuviera viendo un buen espectáculo.
Al notar que Santiago la miraba, incluso arqueó una ceja.
Como si dijera: ¿Por qué te detienes?
—...
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