Si hasta ese momento Valeria todavía conservaba alguna mínima esperanza en Humberto Figueroa, en ese instante, al mirar al hombre de mediana edad que se oponía a ella, agotó hasta la última gota de ilusión y solo sintió una profunda indiferencia.
—De acuerdo.
Apretó las uñas contra las palmas de sus manos.
—Entonces, llama a la policía.
¡Estaba loca por ver qué pruebas podía entregar Rosalía a los oficiales!
El rostro de Humberto estaba pálido de rabia y los músculos de su mandíbula temblaban ligeramente. Nunca imaginó que Valeria, que ya era bastante rebelde, ¡fuera capaz de cometer un acto tan cruel y desalmado!
Con las manos temblorosas, sacó su celular.
—Muy bien... ¡ya verás si me atrevo o no!
Al ver que estaba a punto de marcar a emergencias, Rosalía reaccionó rápido. Corrió llorando y lo detuvo.
—Papá... estoy segura de que mi hermana no lo hizo a propósito, no se lo tomes en cuenta... Hermana, pídele perdón a papá de inmediato.
Valeria observó la escena con frialdad. Le parecía un chiste de mal gusto.
¿Estos dos se creían que estaban en una novela barata?
Apretó los labios, manteniéndose en silencio.
Humberto, al ver que no tenía la menor intención de disculparse, se enfureció aún más. De verdad quería llamar a la policía para darle una lección, pero su hija menor no le soltaba el teléfono...
—¡Fíjate en tu hermana! Después de lo que le hiciste, ella todavía intenta defenderte. ¿Es que no tienes ni un poco de corazón? ¿Ah?
—¡No sé qué pecado cometí en mi vida pasada para merecer una hija como tú! ¡Me vas a matar de un coraje!
—Papá, no te enojes tanto, te va a hacer daño.
Con mirada sumisa, Rosalía le dio unas suaves palmaditas en la espalda.
Su tono dulce encajaba perfecto con la imagen de la hijita buena y comprensiva.
—Mi hermana solo quemó la casa, estoy segura de que no quería matarnos... Y aunque perdimos la casa, al menos ahora nuestra familia por fin puede estar unida, ¿verdad, papá?
—¿Todavía quería matarlas?
Humberto soltó una carcajada sarcástica y su mirada furiosa se tornó sombría.


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Los comentarios de los lectores sobre la novela: Quiere Mi Corazón, Me Caso con Ciego Rico