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Quiere Mi Corazón, Me Caso con Ciego Rico romance Capítulo 327

Cuando por fin terminó de curarla, la enfermera giró la cabeza con mucha precaución.

—Señor Silva...

—¿Terminaste?

—Sí.

—Entonces sal de aquí.

Alejandro levantó la sábana para cubrir a Valeria; su rostro no mostraba expresión alguna.

—Además, que todas las enfermeras de turno y el director esperen en el pasillo. Y también llama al supervisor del turno de esta noche.

La enfermera tragó saliva pesadamente.

—Sí, señor.

Estaban acabados.

Sus sospechas eran ciertas: lo que había pasado esa noche se convertiría en un escándalo gigante.

Poco después, se escuchó el leve clic de la puerta al cerrarse. Alejandro observó a la mujer en la cama. Su rostro estaba tan pálido que no tenía ni una gota de color; con sus facciones perfectas, parecía una muñeca de porcelana frágil.

—¿No te creías tan intocable? ¿Cómo dejaste que te pasara esto?

La mujer ya se había quedado profundamente dormida.

Su voz baja resonó en el aire, como si fuera una ilusión.

Alejandro se quedó mirándola un rato. Extendió sus largos dedos y acarició su mejilla; la temperatura seguía siendo alta.

Esa mano que estaba en el aire poco a poco se cerró en un puño, hasta que finalmente la retiró.

Se puso de pie y salió con pasos amplios.

—Señor Silva.

—¿Dónde está Hernán Longoria?

Santiago asintió con respeto.

—Sigue en la misma habitación de antes. Siguiendo sus órdenes, puse a los hombres a vigilarlo.

—¿Averiguaste por qué estaba en el hospital?

—Hernán Longoria ha estado siguiendo a la señorita Figueroa los últimos dos días. Hoy, cuando vio que su asistente la trajo al hospital, él...

Capítulo 327 1

Capítulo 327 2

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