Los sentimientos entre las personas eran algo muy curioso.
A veces bastaba con una sola mirada para saber si la otra persona terminaría siendo un amigo o un amante.
—Más te vale —se quejó Sabrina—. Pero no te dejes engañar por la apariencia de Alejandro. En realidad, es un hombre bastante aburrido. No sabes lo mucho que me esforcé intentando conquistarlo.
Incluso si te desnudabas frente a él, ni siquiera te voltearía a ver.
Así era Alejandro.
Desde que estaban en la preparatoria, todos sabían que en su cabeza solo existía Aitana Garza.
—Ai-ta-na.
Valeria acarició el borde de su vaso, pronunciando su nombre lentamente, sílaba a sílaba.
Sabrina observó el rostro de Valeria y, mientras admiraba lo hermosa que era, sentía cada vez más curiosidad por ella.
Había aparecido de la nada, metiéndose en las vidas de ese círculo de personas, dispuesta a causar revuelo.
Nadie sabía en qué iba a terminar todo esto.
Pero algo era seguro...
La situación no se quedaría tranquila.
—¿Acaso te estás enamorando de mí?
Ante sus ojos, la mujer de repente volteó, clavándole esa mirada clara y transparente.
—Podemos ser amigas, pero si hablamos de amor, eso no terminará bien.
—¡Estás loca!
Sabrina, enojada por sentirse expuesta, se bebió de golpe lo que quedaba en su vaso.
Miró el fondo vacío y se volteó furiosa.
—¡Sírveme otro!
Antes de que le dieran su bebida, sus ojos captaron una figura a lo lejos, desviando su atención de inmediato.
—¡Mira allá! ¡Qué hombre tan guapo!
Cuando Valeria giró la cabeza, el hombre también miró en su dirección.
La luz del lugar pasó justo sobre su rostro.
El reflejo en sus lentes de montura dorada delató una mirada afilada.
Sintió un escalofrío inmediato recorrerle la espalda, como si le hubieran echado una cubeta de agua helada en pleno invierno.
—Oye —Sabrina, al no entender qué le pasaba, pasó una mano frente a sus ojos—. ¿Es en serio? ¿Te quedaste embobada? ¿Entonces ya no quieres a Alejandro?
Valeria no la escuchó. Dejó su vaso sobre la barra.
—Tengo algo que hacer, me voy.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Quiere Mi Corazón, Me Caso con Ciego Rico