La mano de la señora Vargas se detuvo en seco. Apretó los dientes y quiso agarrar una taza de té.
Alejandro volvió a advertirle:
—Esa taza fue hecha por un artesano famoso. Vale diez millones, y su precio seguirá subiendo.
Todo lo que había en la habitación de la señora Vargas eran antigüedades o artículos de lujo invaluables.
Quería romper algo para desahogarse, pero no encontró nada lo suficientemente barato.
—¡Lárgate de aquí! —le gritó con rencor.
A Alejandro le pareció una excelente idea. Guardó su celular y se levantó para irse.
Al ver que de verdad se marchaba sin hacer el menor intento por consolarla, la señora Vargas se arrepintió de haber dado a luz a un hijo tan insensible.
Al salir de la habitación, Alejandro se encontró con Sofía, que estaba comiendo un postre en la sala.
—¿Mamá volvió a gritarte? —le preguntó Sofía.
La señora Vargas nunca le levantaba la voz a Sofía, pero era extremadamente estricta y cruel con Alejandro.
A Sofía siempre le había parecido que su madre tenía un problema psicológico, por lo que apoyaba incondicionalmente a su hermano.
—Hermano, la próxima vez que te llame, simplemente no vengas. ¿Qué caso tiene venir solo para que te regañe? Qué bueno que Elena no vive aquí, sería un infierno aguantar a mi madre como suegra.
—Me enteré de que mamá te ha estado organizando citas a ciegas —cambió de tema Alejandro.
Sofía asintió restándole importancia.
—Sí, fui a un par. Pero siempre me llevo mi expediente médico y toso sangre a propósito frente a ellos. Se asustan tanto que no vuelven a llamarme.
Alejandro sonrió, pero en sus ojos había preocupación.
—¿Fuiste a hacerte tus chequeos? ¿Has tenido recaídas?
Él se quitó los lentes y sonrió.
—No. Estoy revisando unos documentos para Sofía.
Elena se acercó y vio que eran folletos de universidades.
—¿Y esto?
—Hace un tiempo, Sofía quería ir a estudiar al extranjero. Aprobó los exámenes y las entrevistas, pero mi madre arruinó todo —explicó él—. Decidí elegir personalmente una universidad para que estudie pintura al óleo, que es su pasión. Se merece una vida maravillosa, no ser sacrificada tan joven en un matrimonio arreglado.
—Pero si tu madre se entera, ¿no la obligará a regresar? —preguntó Elena.
—Es muy probable. Por eso planeo enviarla en secreto.
En años anteriores, las responsabilidades de la empresa y la guerra interna de la familia lo habían dejado sin tiempo para ocuparse de su hermana. Ahora, estaba decidido a darle la libertad que merecía, lejos de la sombra asfixiante de su madre.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico
Es una novela que vives en cada fibra, te sientes que formas parte de ella ya que las emociones están al mil, me encanta mucho....