A él le encantaba que ella fuera «una molestia».
Pero Elena seguía sintiéndose cohibida.
—De verdad, prefiero ir a mi departamento. Mis cosméticos y mis cosas están allá.
Alejandro asintió y agregó:
—Si quieres, pásame la lista de los productos que usas normalmente y le pido a Nerea que compre todo exactamente igual para tenerlo aquí.
Elena lo miró asombrada.
Como si algo le hubiera hecho clic en la cabeza, respondió un poco nerviosa:
—Todavía no quiero que vivamos juntos.
No quería que la relación avanzara tan rápido.
—No es vivir juntos —aclaró él con una sonrisa—, simplemente quiero pasar más tiempo contigo en el mismo espacio. Además, necesitamos conocernos mejor, ¿no crees?
Solo entonces Elena comprendió que lo había malinterpretado.
Se aclaró la garganta y dijo:
—Bueno... entonces yo misma puedo comprar mis cosas. Y si quieres, tú también podrías dejar algunas de tus cosas en mi casa...
Alejandro levantó una ceja.
—¿Eso significa que puedo ir a tu departamento cuando yo quiera?
Lo decía con un tono tan serio, pero a ella le pareció que estaba coqueteando a propósito.
—Eh... claro que sí. Pero bueno, ya me voy a bañar.
Intentó irse, pero él la tomó del brazo. Su mirada aterrizó suavemente sobre el rostro de ella.
—Quizá suene egoísta, pero quiero que me dejes estar más cerca de ti. Señorita Navarro, es la primera vez que me tomo en serio una relación, y cuando estoy contigo me nace buscarte todo el tiempo. Espero que poco a poco te acostumbres a mí.
Ella nunca se imaginó que ese hombre que siempre parecía tan serio e inalcanzable, sería así en una relación.
Sintió que, aunque ella era alguien que ya había estado casada, no tenía ninguna oportunidad contra él.
—Está bien.
Salió de ahí casi huyendo.
Alejandro terminó de preparar el desayuno y se sentó en el comedor a esperarla.
De pronto, su celular vibró.
Era un mensaje de Elena.
«Se me hizo un poco tarde, ya no alcanzo a desayunar. Me voy directo al trabajo.»
Alejandro no pudo evitar soltar una pequeña sonrisa.
Se notaba que Elena todavía iba a necesitar tiempo para acostumbrarse a tenerlo de novio.
Al llegar a la oficina, Elena se dio cuenta de que no había comprado nada para desayunar, así que sacó un paquetito de galletas de su bolsa para acompañarlo con leche.
Cuando terminó, se puso a trabajar.
Emiliano entró a la oficina, se acercó a su lugar y le preguntó:
Le llegó un mensaje de Alejandro: «¿Te gustó el desayuno?».
Así que él se lo había mandado.
Fingiendo que no pasaba nada, le respondió: «Sí, estaba muy rico».
Alejandro le contestó: «Para la otra mejor cómetelo en mi casa. No está bien siempre estar molestando a Nerea».
Elena se quedó sin palabras.
Por la noche, Elena rechazó educadamente la invitación a cenar a casa de Alejandro, y prefirió hacer una carne asada en su casa con Isabel.
Isabel le preguntó:
—Apenas van empezando, se supone que deberían querer estar pegados todo el tiempo. ¿Por qué andas huyendo de él?
Elena no sabía cómo explicar lo que sentía.
—Es culpa mía. Me pongo muy nerviosa cuando lo veo. Y además... él no parece alguien que estuviera en su primera relación.
Isabel soltó una carcajada.
—¡Pues si él no parece primerizo, a la que sí se le nota que es su primera vez es a ti! ¿A poco no te ponías así de nerviosa cuando empezaste con Diego?
Elena trató de hacer memoria.
—Yo conocí a Diego en cuanto entré al Grupo Romero. Tú sabes bien que en la universidad me acosaron bastante, así que los hombres y el romance me daban cero interés. Diego me estuvo rogando muchísimo tiempo hasta que por fin me convenció. Nos casamos rápido y pasamos directo a la rutina de la vida de casados...
Isabel sacó sus conclusiones:
—O sea que con Diego nunca sentiste esa chispa de verdad, pero con Alejandro la tensión entre ustedes se nota a kilómetros. Elena, no tiene nada de malo. Esos nervios se te van a ir quitando conforme le agarres confianza. Yo estaba igualita con mi primer novio, pero a los tres meses ya podíamos estar juntos de lo más normal.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico
Es una novela que vives en cada fibra, te sientes que formas parte de ella ya que las emociones están al mil, me encanta mucho....