Aurora resultó ser una bebé muy demandante y por las noches armaba verdaderos escándalos. Afortunadamente, con tantas manos dispuestas a ayudar, Elena no terminaba completamente exhausta.
La abuela Vargas también volaba a menudo a Ciudad del Río para visitar a su bisnieta. Al notar que sus facciones se parecían cada vez más a las de Elena, se mostraba sumamente complacida:
—Menos mal que sacó tu rostro, Elena. Si hubiera heredado los rasgos de Alejandro, sería un témpano de hielo; ¡no tendría ni una pizca de gracia!
Por supuesto, la noticia del nacimiento llegó a oídos de la señora Vargas.
Alejandro le prohibió tajantemente acercarse a la niña, y el propio orgullo de la mujer tampoco le permitía rogar por una visita.
Cada vez que la anciana Vargas regresaba de sus viajes, su nuera no perdía la oportunidad de soltar su veneno:
—Tanto alboroto por una simple mocosa. ¿De qué demonios se enorgullecen? Ni siquiera tiene derecho a llevar el apellido Vargas. ¡Quiero ver hasta cuándo les dura la sonrisa!
A lo que la anciana le respondía con una sonrisa triunfal:
—Para tu información, Aurora fue registrada bajo el apellido Valverde. No necesita el nuestro.
Al escuchar esto, la señora Vargas explotó de furia.
—¿Qué? ¡Es mi nieta! ¿Cómo se atreven a darle el apellido de esos advenedizos Valverde?
—Tú misma dijiste que jamás aceptarías a Elena en la familia, mucho menos a su hija —le recordó la anciana sin perder la calma—. ¿Por qué diablos iban a ponerle nuestro apellido? Además, Elena es la madre; ella decide bajo qué familia registrar a su propia hija. Por cierto, a mí me reconocen como la bisabuela de Aurora. A ti, en cambio, nadie te considera su abuela, porque no te quieren cerca.
La señora Vargas sintió una punzada de dolor en el pecho por la rabia acumulada. ¡Estaba convencida de que Alejandro y Elena lo habían hecho a propósito para humillarla!
Hugo, por su parte, también intentó visitar a Aurora, pero ni Elena ni Bianca le permitieron cruzar el umbral de la puerta.
Y cuando se enteró de que la niña había sido registrada oficialmente como una Valverde...
Hugo casi sufre un infarto de puro coraje. ¡Aurora era su nieta! ¡Su sangre! ¿Por qué demonios Dante siempre lograba arrebatarle lo que le pertenecía?
***
El martes por la tarde, Elena y Alejandro llevaron a Aurora al pediatra para que le pusieran sus vacunas.
A unos pocos cientos de metros de su complejo residencial, decidieron bajar del auto, poner a la bebé en su cochecito y caminar tranquilamente hacia casa, disfrutando de la brisa.
En ese preciso instante, Diego pasaba conduciendo por la zona. Al ver a la feliz familia de tres, detuvo el vehículo a un lado del camino y se quedó observándolos en silencio.
Cuando recién empezó a salir con Elena, él también había soñado con un futuro idéntico a ese.
Pero ahora, el hombre que caminaba junto a ella, empujando la carriola, no era él.



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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico
Es una novela que vives en cada fibra, te sientes que formas parte de ella ya que las emociones están al mil, me encanta mucho....