Elena compró un boleto de avión y voló directamente a Ciudad del Norte.
Alejandro acababa de salir de la mansión con la niña cuando recibió la noticia.
Le envió un mensaje diciendo que ya tenía a Aurora y que la esperaría en su casa de Ciudad del Norte en cuanto aterrizara.
Al llegar a su apartamento, Alejandro le cambió el pañal a la bebé y le preparó un biberón.
Una vez que Aurora estuvo llena y satisfecha, se acostó en su cuna, jugando felizmente con sus piececitos.
Dos horas después, Elena cruzó la puerta de entrada.
Ni siquiera se detuvo a quitarse los zapatos, corrió directamente hacia la sala.
Solo al ver a su hija a salvo, el color regresó a su rostro.
Alejandro se acercó y la envolvió en un abrazo.
—Todo está bien. Mi madre solo quería verla. Ya le dejé muy claro que no vuelva a acercarse a Aurora.
Elena sabía perfectamente que la señora Vargas no era de las que se rendían tan fácil, pero en ese momento no quería pensar en ella; solo anhelaba abrazar a su bebé.
Fue al baño a lavarse las manos, se puso ropa cómoda y por fin tomó a Aurora en sus brazos.
Al sentir el inconfundible aroma de su madre, la pequeña le regaló una sonrisa dulce y radiante.
Cuando Bianca se enteró de lo sucedido, casi le da un infarto.
Llegó a toda prisa desde el hospital y, al ver a Aurora ilesa, dejó escapar un largo suspiro de alivio.
—Todo es culpa mía por no haber estado en casa hoy. Por eso Paloma logró salirse con la suya —se lamentó Bianca, llena de culpa.
Alejandro le sirvió un vaso con agua.
—No es tu culpa. La actitud de mi madre fue completamente irracional.
Bianca negó con la cabeza, frustrada.
—Cada familia tiene sus problemas, pero no entiendo cuándo Paloma aprenderá a usar la cabeza.
Como ya era muy tarde, Elena decidió esperar hasta el día siguiente para regresar a Ciudad del Río.
Bianca se quedó a pasar la noche para ayudar con la bebé.
A la mañana siguiente, una tormenta azotó Ciudad del Norte, impidiéndoles viajar. No tuvieron más remedio que quedarse en casa.
Alejandro tenía una reunión crucial, así que se marchó a la oficina.
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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico
Es una novela que vives en cada fibra, te sientes que formas parte de ella ya que las emociones están al mil, me encanta mucho....