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Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico romance Capítulo 405

Al parecer, Nora ya había pensado en eso, porque soltó una carcajada y dijo:

—Tú no te preocupes, te voy a poner en una mesa diferente. A mí también me da pereza aguantar el carácter de mi hermana. Tú ven a comer a gusto y a divertirte, no te estreses.

—Sale y vale, ahí estaré súper puntual —contestó Elena.

Al escuchar que iba a asistir, Nora se emocionó:

—¡Perfecto! Te voy a apartar un lugar rodeada de puros guapos, para que a Diego le den celos y se le quiten las ganas de seguir de peleonero contigo.

Elena se imaginó que ella todavía no estaba al tanto de los engaños de Diego, así que no dijo nada, y tras platicar un rato más, colgó.

***

Nora y Beatriz se estaban arreglando las uñas en ese momento. Al escuchar que planeaba invitar a Elena a la boda, Beatriz se molestó:

—¿Y tú por qué andas invitando a Elena?

—¿Y por qué no habría de invitarla? Que a ti te caiga mal no significa que a mí también. Es mi boda y yo decido a quién invito, tu opinión me viene valiendo madre.

Al ver que su hermana menor siempre le respondía igual, Beatriz sintió que la rabia la estaba asfixiando. Adoptando su postura de hermana mayor, empezó a reclamarle:

—¡A tu edad y haciendo otra boda! Debería darte vergüenza.

Nora se cuidaba mucho mejor que Beatriz; ya pasaba de los cuarenta, pero parecía como de treinta. Además, siempre se vestía muy moderna, y con esa personalidad tan alegre y encantadora, no le faltaban los chavitos que anduvieran detrás de ella.

Soltó un bufido y le contestó:

—Cada esposo que me consigo está más joven y guapo que el anterior. Lo que pasa es que me tienes envidia. ¿Te doy vergüenza? ¡La que da vergüenza eres tú! Ahí sigues aferrada a un hombre que ni llega a dormir a tu casa, y todavía le pariste un montón de hijos a ese patán. Diego ya hasta maneja la empresa entera, ¿y tú sigues sin divorciarte? ¿Te vas a quedar esperando a que te hagan una estatua por ser tan abnegada?

Beatriz temblaba del coraje.

—¡Si me divorcio, todo el mundo se va a burlar de Diego! Yo hago las cosas por mis hijos y por mi familia, no como tú, que solo piensas en tu propia diversión y te vale un comino la reputación de la familia.

—¡Ay, por favor! ¿A poco de la reputación se come? ¿Con eso pagas en la tienda? —Nora la miró con desdén—. La vida es demasiado corta. Si a ti te gusta desperdiciar la tuya aguantando a un perdedor, allá tú, no te voy a detener.

Las dos hermanas llevaban décadas peleando así, pero la sangre llama y, al final del día, seguían siendo familia, por lo que nunca dejarían de tratarse.

Aunque de los labios para afuera Beatriz no hacía más que quejarse, igual la acompañó a hacerse las uñas, arreglarse el cabello y a escoger el vestido de novia.

Mientras veía a su hermana con ese hermoso vestido blanco, tomándose fotos súper acaramelada con su nuevo noviecito, Beatriz murmuraba que era una falta de respeto, pero en el fondo le daba muchísima envidia.

Ella jamás podría ser tan libre como su hermana.

Si se divorciaba de su esposo, ya no podría ser la elegante y respetada Señora Romero.

Además, tenía un hijo tan exitoso y obediente; si se volvía a casar, él seguro se iba a alejar de ella, y eso era algo que no estaba dispuesta a sacrificar.

***

Capítulo 405 1

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