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Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico romance Capítulo 418

Al enterarse de que Elena había ido directamente a visitarla después del trabajo sin haber comido absolutamente nada, la señora Valverde se sintió muy preocupada.

—Eso no está bien. Tu trabajo requiere muchísima energía mental, si no comes, te vas a enfermar. Anda, vamos juntas al comedor, yo te acompaño.

Dicho esto, caminaron hacia el comedor.

Al ver que finalmente la señora estaba dispuesta a comer, la empleada, aliviada, se apresuró a la cocina para preparar un par de platillos adicionales.

Poco después, Dante e Isidora llegaron a casa, uno detrás del otro.

Al ver a Bianca cenando en compañía de Elena, en el rostro de Dante se dibujó una cálida sonrisa.

Normalmente, cada vez que Bianca recibía malas noticias, pasaba días enteros sin probar bocado, tardando hasta cinco días en volver a la normalidad.

Pero ahora, con la presencia de Elena, había recuperado el apetito casi de inmediato.

Al parecer, haber invitado a la joven Navarro había sido un movimiento sumamente acertado.

Al observarlas sentadas juntas, Dante se convenció aún más de que sus auras y gestos eran increíblemente parecidos.

La idea que había plantado semilla en su mente el día anterior, volvió a florecer.

Tal vez, Elena realmente era la hija perdida de Bianca.

Ya le había dado instrucciones precisas a la empleada para que, en cuanto Elena llegara, encontrara la manera de conseguir un cabello suyo.

Si lograba conseguirlo, podría mandar a hacer una prueba de ADN en secreto.

Isidora, por su parte, miró la escena llena de resentimiento.

Desde que la adoptaron, su madre adoptiva la había tratado maravillosamente bien, colmándola de lujos y de la mejor ropa. Todo lo que Isidora pedía, se le daba.

Sin embargo, la relación nunca había cruzado esa línea de intimidad propia de una madre e hija. Aunque Isidora intentara acercarse, Bianca siempre mantenía un trato educado, pero distante.

Y, sin embargo, el trato hacia Elena era totalmente diferente.

Esa mirada llena de ternura y cariño genuino era algo que Isidora nunca había recibido, algo que Elena había obtenido sin el más mínimo esfuerzo.

Al recordar que Alejandro también estaba enamorado de Elena, los celos estuvieron a punto de devorar viva a Isidora.

Cuando la señora Valverde los vio entrar, los invitó a unirse a la mesa.

Dante tomó asiento junto a su esposa. Dejando atrás la dureza implacable que mostraba en los negocios, su expresión se suavizó por completo.

—Bianca, mañana te acompañaré a la clínica para hacerte unos análisis generales. Y le pediré a la cocina que te preparen más sopas para que recuperes fuerza. Si te aburres estando en casa durante el día, puedo pedir unos días libres en la oficina para llevarte a pasear y despejarte un rato.

La señora Valverde, acostumbrada a su naturaleza sobreprotectora, negó con la cabeza.

—No es necesario, Dante. Solo estoy un poco agotada por las horas de vuelo. Con un par de días de descanso en casa estaré como nueva. No hace falta que dejes tu trabajo por esto. Anda, mejor vamos a comer.

—De acuerdo, pero los análisis mañana son innegociables —insistió—. Escuché que hubo un brote viral en País Y, y me pasé todos estos días angustiado de que te contagiaras.

Capítulo 418 1

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