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Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico romance Capítulo 437

—Isidora resultó herida por tu culpa, ¿verdad? Haz que se siente en una silla de ruedas y finga estar inválida por un tiempo. Luego, llévala contigo para cuidarla.

»Por más terco que sea Alejandro, al final siempre regresa a casa. Creció junto a Isidora. Al verla en ese estado, ¿crees que no sentirá compasión? ¿Crees que no le dará lástima?

»Aunque no puedan estar juntos de inmediato, ¿crees que la mujer que está con él tolerará verlo tan atento con Isidora? Las mujeres son muy celosas. Al fin y al cabo, ¿no fue ese el mismo método que usaste para deshacerte de Alma Lozano?

Paloma recordó su propio pasado.

En aquel entonces, Alma era una mujer de carácter fuerte. Paloma había logrado arrebatarle a Damián fingiendo estar enferma y débil.

Pero Alejandro no era como su padre. ¿Realmente funcionaría ese truco con él?

***

Durante el banquete para celebrar el primer mes del bebé de la familia Romero, Beatriz no soltaba a su nieto y tenía una enorme sonrisa de satisfacción en el rostro.

Casi todas las mujeres de su edad ya eran abuelas.

Solo su Diego había desperdiciado varios años de su vida por culpa de Elena.

Aunque Adriana tenía bastantes defectos, había logrado darle un hijo a la familia y conseguido importantes proyectos para la empresa.

Por lo tanto, Beatriz no tenía más opción que aceptarla como nuera a regañadientes.

Adriana hizo su aparición en el salón del banquete, deslumbrante y cubierta de joyas.

Como una mariposa, revoloteaba por el salón saludando a todos los familiares.

Al escuchar los elogios de los demás, se sentía rebosar de orgullo.

Sin embargo, el único detalle que empañaba su alegría era que Diego seguía en una junta importante y no podía estar a su lado en ese momento.

Además, la celebración era íntima, con pocos familiares y amigos cercanos, por lo que no habría muchos testigos para su gran noche.

En voz baja, le indicó a su asistente:

—Cuando llegue Elena, enciende la transmisión en vivo. Voy a subir al escenario con mi hijo para anunciarle a todos que soy la señora Romero.

—Entendido, señora —asintió la asistente.

Tras dar la orden, Adriana se dirigió a donde estaba Beatriz.

Al acercarse, escuchó a un par de mujeres elogiando al bebé, lo cual infló aún más su ego.

En ese momento, el mayordomo se acercó a Beatriz.

—Señora, la anciana de la familia Carmona de Ciudad del Norte ha enviado un regalo.

—¿La anciana Carmona? —exclamó Beatriz, sorprendida.

Con una sonrisa maliciosa, le dijo a Beatriz:

—Mamá, hoy Maxi ha recibido muchísimos regalos. Como su madre, creo que debería subir al escenario para decir unas palabras de agradecimiento a los presentes.

Como solo había familiares en el evento, a Beatriz no le importó dejar que Adriana luciera un poco, y accedió.

Al ver que tenía el permiso, Adriana subió al escenario con el bebé en brazos.

La asistente, atenta, sacó su teléfono, abrió la aplicación de transmisión y apuntó la cámara hacia Adriana.

Elena buscó un lugar cualquiera para sentarse y, al ver la sonrisa de suficiencia de Adriana, levantó una ceja.

Adriana ofreció una sonrisa impecable y se dirigió a los invitados.

—Hola a todos. Soy Adriana Castillo. Durante un tiempo estuve mal de salud y por eso no me veían mucho. Hoy, en mi papel de esposa de Diego y madre de este niño, quiero agradecer a todos los familiares y amigos por acompañarnos en la celebración de su primer mes. Espero que nuestro hijo crezca sano y salvo bajo sus bendiciones.

Los invitados rompieron en aplausos.

En el fondo, a Beatriz le parecía que Adriana estaba siendo demasiado exhibicionista, pero, recordando que le había conseguido el favor de la anciana Carmona, prefirió no decir nada.

La asistente ya se había encargado de pagar por varias tendencias en las redes sociales:

«Se revelan los lujosos regalos por el primer mes del heredero Romero.»

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