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Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico romance Capítulo 544

Tras escuchar toda la historia, Eulalia lo miró con fingida empatía.

—Siendo el líder de una corporación tan imponente, es tu deber absoluto asegurar un heredero. Es un requisito innegociable. Y a pesar del problema físico de Elena, tú fuiste capaz de amar de forma pura e incondicional. Ella debería haber sido lo suficientemente madura como para comprender el sacrificio que estabas haciendo por ambos.

Diego soltó un largo suspiro.

—Lástima que no sea tan empática y comprensiva como tú.

Eulalia continuó validando sus sentimientos durante un rato, extrayendo cada detalle de su relación de cinco años con Elena.

Al reconstruir la historia en su cabeza, llegó a una conclusión clara: Elena era una ilusa. Para haberse dejado manipular de esa forma durante media década, tenía que ser increíblemente ingenua.

Hasta esa mañana, Eulalia había temido que Elena fuera una rival peligrosa, pero ahora la veía con absoluta lástima.

Esa pobre mujer no merecía que ella gastara energía en destruirla. Dejaría que Isidora se encargara de barrerla del mapa.

El almuerzo se extendió, y Diego bebió hasta perder el conocimiento.

Con esfuerzo, Eulalia lo subió a su auto y manejó hasta la villa Romero.

Al llegar y ver que él no reaccionaba, se bajó del vehículo para llamar a las niñeras y pedirles que lo ayudaran a entrar.

Adriana, que estaba en casa, vio la escena y sintió que la sangre le hervía.

¿A qué jugaba Eulalia? ¿Emborrachar a su marido y luego traerlo a su propia casa como si fuera un trofeo?

Se acercó al auto con su vientre ligeramente abultado, dispuesta a despertar a Diego a gritos.

—Adriana, Diego está completamente inconsciente —le advirtió Eulalia con frialdad—. Mejor dile al personal que lo lleve adentro.

Adriana soltó una carcajada sarcástica.

—Emborrachar a plena luz del día a un hombre casado. No quiero ni imaginar qué clase de intenciones tiene la distinguida señorita Guzmán.

Pero Eulalia no era de las que se dejaban pisotear. Le devolvió el golpe de inmediato.

—Yo no lo emborraché. Perdió el control porque vio a Elena y se deprimió. Lo traje de regreso porque considero que somos amigos. Deberías aprender a ser agradecida en lugar de morder la mano que te ayuda, Adriana.

El comentario fue una puñalada doble.

Primero, saber que Diego seguía perdiendo la cabeza por Elena la destruía.

Segundo, la excusa de la «amistad» de Eulalia le parecía repulsiva. En su mundo, no existía la amistad desinteresada entre hombres y mujeres. Eulalia claramente tenía intenciones de usurpar su lugar.

En ese momento, el teléfono de Eulalia sonó por un asunto del laboratorio. Al ver que los empleados ya estaban levantando a Diego, se dio media vuelta y arrancó su auto, ignorando la mirada asesina de Adriana.

Junto con la servidumbre, Adriana logró llevar a Diego hasta la cama.

Al ver que se preparaba para salir, Adriana rompió a llorar.

—¡No me has dado una explicación! ¿A dónde diablos vas?

Diego se detuvo en el umbral y la miró con absoluta frialdad.

—No te debo ninguna explicación. Y a dónde vaya no es asunto tuyo. Te sugiero que aprendas a controlar tus berrinches, Adriana. Enfócate en ser mi esposa y la madre de mi hijo. Si eres incapaz de cumplir con una tarea tan básica, entonces te aseguro que no mereces llevar el apellido Romero.

Sin mirar atrás, salió de la habitación.

Adriana sintió unas ganas incontrolables de gritar y destrozar todo a su paso.

Pero con él fuera, su histeria no tenía ningún propósito.

Se derrumbó en la cama, consumida por la desesperación.

¿Por qué? ¿Por qué el matrimonio que tanto se había esforzado por robar se había convertido en este infierno?

Diego no lograba olvidar a Elena. Ella había tenido que tragarse su orgullo y aceptar ser solo su esposa en papel, conformándose con saber que siempre habría un rincón de su corazón reservado para otra mujer.

Pero ahora, que también anduviera coqueteando con Eulalia, era la gota que derramaba el vaso. Si ellos dos realmente llegaban a unirse... ¿qué esperanza le quedaba a ella dentro de la familia Romero?

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