Alejandro respondió de inmediato: Cuando termine, recuérdale que tome agua, por favor.
Entendido, señor Vargas.
Bruno suspiró para sus adentros. Tanto el señor Vargas como Elena eran adictos al trabajo, pero la forma en que movían cielo y tierra para cuidarse mutuamente era digna de admiración.
A Elena le tomó dos horas más cuadrar los datos y redactar el reporte final. Solo cuando guardó el archivo se permitió frotarse los ojos, inyectados en sangre.
Bruno se acercó con cautela:
—Señora, el señor Vargas me pidió que le recordara tomar agua.
Elena sonrió, tomó su vaso y bebió con calma.
—¿Lista para ir a casa? —preguntó Bruno.
Ella asintió, apagó la computadora y recogió sus cosas.
En casa, Alejandro la esperaba con un plato humeante de caldo casero con fideos. Elena, muerta de hambre, se sentó a su lado y devoró la cena.
Mientras él terminaba de contestar unos correos, le preguntó:
—Falta un mes para la boda. ¿Cuándo vas a sacar tiempo para que nos tomemos las fotos oficiales?
Elena se congeló. Había estado tan absorbida que se había olvidado por completo. Rosa, la asistente del diseñador, llevaba días enviándole mensajes para las pruebas de vestido y ella ni siquiera los había abierto.
—Eh... el próximo fin de semana. Prometo que haré un espacio.
—Más te vale no dejarme plantado —bromeó él.
Elena tomó su teléfono y abrió las fotos que le había enviado Rosa. El diseñador exclusivo que Alejandro había contratado había creado doce vestidos distintos para que ella eligiera. Solo pensar en probarse doce vestidos le provocaba agotamiento.
Recordó una aplicación de inteligencia artificial que Isabel le había recomendado. Guardó las imágenes de los vestidos, subió una foto de su rostro a la aplicación y dejó que el algoritmo hiciera la magia. En cuestión de minutos, tenía las fotos perfectas con cada vestido.
Le mostró la pantalla a Alejandro.
—¿Qué te parece este?
Alejandro soltó una carcajada de incredulidad:

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico