Entrar Via

Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico romance Capítulo 609

Leandro iba manejando justo detrás del auto de Bruno.

Al ver que el deportivo de Diana se abalanzaba peligrosamente, Leandro dio un giro brusco al volante, interponiendo su propio vehículo entre el auto de Diana y el de Elena.

El estruendo fue ensordecedor cuando Diana se estrelló de lleno contra el auto de Leandro.

Como el vehículo de Leandro estaba fuertemente modificado para la seguridad de la familia, el impacto apenas dejó una abolladura en la carrocería. Sin embargo, el deportivo de Diana no corrió con la misma suerte: todo el frente quedó destrozado y ella se golpeó la frente contra el volante, provocándose un enorme chichón rojo.

Al darse cuenta de que no había logrado golpear el auto de Elena, Diana estalló en histeria. ¡No podía creer que Alejandro le hubiera asignado guardaespaldas tan letales a esa mujer!

Leandro bajó de su vehículo con una calma glacial, se acercó al deportivo humeante y golpeó la ventanilla. Diana, sintiéndose humillada pero acorralada, la bajó a regañadientes.

—¡Leandro, eres tú! —exclamó, aún más furiosa.

Leandro había sido uno de los escoltas personales más leales de Alejandro. ¿Por qué demonios estaba protegiendo a alguien como Elena?

Leandro no mostró ni una pizca de cortesía. La miró con ojos gélidos.

—Le reportaré este incidente directamente al director Vargas. Señorita Carmona, le sugiero que deje de acosar a la señorita Navarro.

—¡Leandro! —chilló Diana, indignada—. Soy la prima de Alejandro, ¡y esa mujer no es nadie! ¿De verdad te vas a poner de su lado?

Leandro frunció el ceño. Al ser los hombres de mayor confianza de Alejandro, tanto él como Bruno sabían perfectamente que su jefe y Elena estaban casados legalmente. Sin embargo, seguían las estrictas órdenes de mantenerlo en absoluto secreto.

En ese momento, apareció un oficial de tránsito.

Diana, que claramente era la culpable del choque, sintió un nudo en el estómago al pensar en las consecuencias.

Miró a Leandro con ojos suplicantes.

—Leandro... vas a ayudarme a explicar esto, ¿verdad?

La expresión de Leandro permaneció de piedra. Cuando el oficial le hizo las preguntas de rigor, Leandro relató los hechos con frialdad y sin omitir detalles, hundiendo a Diana por completo. Minutos después, ella fue escoltada a la patrulla para rendir su declaración en la delegación.

Mientras tanto, en el auto de adelante, Elena miraba por el espejo retrovisor.

—¿El auto de Leandro sufrió daños? —le preguntó a Bruno.

—Leandro se encargará de todo, no tiene de qué preocuparse —respondió el guardaespaldas con profesionalismo.

Elena asintió, aliviada.

Cuando llegó a casa, se sorprendió al ver a Alejandro, quien ya la estaba esperando.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico