Zacarías provenía de un entorno humilde y tenía valores tradicionales; simplemente no lograba entender cómo funcionaba la mente de los ricos.
Para él, el matrimonio era algo sagrado.
Si una pareja vivía en paz, meterse en medio para destruir su hogar era una completa bajeza moral.
En el fondo de su corazón, despreciaba profundamente a la gente así.
Raúl arqueó una ceja.
—¿Y qué si está casada? Con lo altas que están las tasas de divorcio hoy en día, a lo mejor la señorita Navarro y su esposo ni siquiera se soportan y solo fingen ante los demás. Quizás, si me da la oportunidad de tratarla, se dé cuenta de que soy una opción mucho mejor para ella.
Zacarías soltó una carcajada irónica, indignado por esa lógica tan retorcida.
—¿Y encima te enorgullece intentar robarle la mujer a otro?
Zacarías estaba firmemente del lado de Elena. Después de todo, ella le había pedido ayuda, lo que demostraba que consideraba la insistencia de Raúl como un auténtico acoso.
Con voz firme y severa, le advirtió a Raúl:
—El hermano de Elena es uno de mis mejores amigos, así que para mí, ella es como mi propia hermana. Si te atreves a seguir acosándola, no me quedaré de brazos cruzados. Será mejor que dejes de venir por aquí. En cuanto a nuestro contrato, lo daremos por terminado a fin de año.
Al ver lo anticuado que era, Raúl dejó escapar un suspiro exagerado.
—Zacarías, no hay necesidad de ponerse tan dramático. En fin, si no me entiendes, no tengo nada más que decir. Aunque no venga a verte, igual puedo ir a buscar a Elena a su trabajo. Si no tienes nada más que reclamarme, me retiro.
Zacarías frunció el ceño al ver su actitud tan descarada.
Definitivamente, en este mundo había gente para todo.
De inmediato, le envió un mensaje a Elena para advertirle que tuviera mucho cuidado y se mantuviera alerta ante Raúl.
Uno nunca sabía qué clase de trucos sucios podría inventar un niño rico y consentido como él.
Cuando Elena recibió el mensaje de Zacarías, dedujo que él ya había confrontado a Raúl, aunque probablemente sin mucho éxito. Como no estaba dispuesta a dejar que ese hombre interfiriera en su vida, se dirigió a Bruno:
—Dile a Leandro que esté muy atento. Si Raúl se atreve a aparecer por mi trabajo, córranlo de inmediato.
Bruno asintió con firmeza.
—Entendido.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico
Es una novela que vives en cada fibra, te sientes que formas parte de ella ya que las emociones están al mil, me encanta mucho....