—¡Hasta a Noé se lo llevaron detenido! ¿Y ahora qué vamos a hacer? ¡Noé está esperando que lo saquemos de ahí!
—Si de verdad quieres ayudar a Noé, vas a tener que ir a pedirle el favor a la abuela. Si ella sale a aclarar las cosas, la policía seguramente no va a hacerla de pedo.
—¿Y Cecilia qué? ¡Yo esa no se la perdono! ¡Se pasó de lanza!
Santiago sonrió, calculador.
—Yo sé cómo ponerla en su lugar. Tú nomás espera.
***
Ese día, Cecilia se quedó en la empresa hasta tarde resolviendo pendientes. Cuando por fin llegó a la casa, ya era de noche.
—Cici, ¿cómo te fue hoy en la empresa? —preguntó Marina.
—Bien. Yo creo que en poco tiempo todo va a empezar a caminar como debe.
—Qué bueno. Vi a tu papá cuando regresó… andaba de mejor humor.
Desde que Thiago tomó el puesto, Marina sentía que su esposo por fin había vuelto a ser él.
Tenía un trabajo propio, un objetivo; se le notaba la energía. A ella también le daba gusto verlo así.
Y aun así, Marina cargaba con culpa desde hacía años.
Si no se hubiera enamorado de ella y empeñado en estar juntos, él —que era el hijo mayor de los Galindo— no habría terminado pasando por todo aquello.
—Mamá, tú también ya descansa. No te vayas a estar matando de cansancio.
—Sí, mija.
Últimamente, Marina se sentía feliz todos los días. Ya no vivían con la preocupación del dinero.
Sus hijos iban saliendo adelante y la familia, por fin, estaba viviendo bien.
Cecilia se metió a su cuarto. En cuanto dejó las cosas, le sonó el celular.
Contestó de inmediato.
—Jefa… llevo un año rastreándolo fuera del país y sigo sin encontrar a Lobo.
Cecilia respondió, tranquila:
—Lo sé. Ahorita está escondido porque ya le dio miedo. Si quieres dar con él, no va a estar fácil.
—No pienso soltarlo. A ese traidor… algún día lo voy a encontrar y lo voy a matar con mis propias manos.



VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Regreso de la Muerta: La Venganza de Cecilia