Entrar Via

Regreso de la Muerta: La Venganza de Cecilia romance Capítulo 466

— ¿Tú crees que todavía le tengo miedo a ese señor? Te lo digo de una vez: si te atreves a mandar gente para que me venga a intimidar, yo también me voy a soltar. No te voy a matar, pero no creas que te la vas a llevar tranquila.

Berta avanzó paso a paso. Natalia, hecha bolita en una esquina, ya no tenía a dónde hacerse.

—¿Qué… qué vas a hacer? No te acerques… no te acerques… —sollozó.

—¡Auxilio! ¡Papá, mamá! ¡Auxilio! ¡Ayuda!

—¡No me mates! ¡No, no…! —lloró, muerta de miedo.

Natalia temblaba de pies a cabeza.

Berta apretó la mandíbula. Ella nunca había sido una pan de Dios; siempre había sido de carácter duro.

Levantó el martillo y lo dejó caer de golpe.

¡Pum!

Se oyó un crujido, como de hueso rompiéndose.

—¡AAAAH! —Natalia soltó un grito desgarrador.

Berta le había dejado el brazo inservible.

—Mi brazo… mi brazo… —Natalia lloraba, con el dolor a punto de desmayarla.

Los dos tipos, al ver eso, se quedaron temblando en el piso.

¡Clang!

Berta aventó el martillo a un lado y miró a los dos grandotes.

—¡Llévensela! Y si vuelven a pararse en mi casa… los mato —soltó, con la voz helada.

Los dos hombres no se atrevieron a decir nada. Al final, se levantaron como pudieron, cargaron a Natalia y se la llevaron.

La guardaespaldas miró a Lorenzo.

—Director Urbina.

—Yolanda, salte y espérame afuera —ordenó Lorenzo.

—Sí, señor.

Lorenzo no miró a Berta. En cambio, recorrió la habitación con la vista.

Hasta la distribución era igual; solo habían cambiado algunos muebles.

Todo ahí le resultaba familiar.

Nuria vio que Lorenzo había regresado y quiso entrar, pero Yolanda la detuvo.

—El Director Urbina dijo que quiere estar solo. Hoy no va a ver a nadie. Si es algo, mañana lo platican.

Nuria la miró con molestia. A esa guardaespaldas la había visto desde el primer día que llegó a la empresa.

Siempre pegada a Lorenzo, como sombra. Y eso le daba celos.

—Yolanda, ¿a dónde fueron hoy al mediodía el Director Urbina y tú? —preguntó, tanteando.

Lorenzo se había perdido después de la junta de la mañana. Ella quiso verlo, pero no pudo.

—No es asunto tuyo —respondió Yolanda, sin expresión.

Con esa actitud, Nuria supo que no iba a sacarle nada.

Yolanda era famosa por ser fría; ¿quién en la empresa no lo sabía?

Fuera de las órdenes del Director Urbina, no obedecía a nadie.

—Bueno, si no quieres decirme, allá tú.

***

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Regreso de la Muerta: La Venganza de Cecilia