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Regreso de la Muerta: La Venganza de Cecilia romance Capítulo 563

—Claro que no. De verdad aparece y desaparece como si nada. Pero eso sí: su nivel es de primera. Cuando yo entré aquí, una parte fue porque quería conocerla… y mira, nada.

—Entonces… ¿es de verdad una mujer? He visto que en internet dicen que el nombre de "Elisa" es solo una fachada, y que en realidad es un señor ya grande, como de cincuenta y tantos. Y que aparte es extranjero. Dicen que los extranjeros tienen mucho ojo para esto, y que ha tenido un montón de relaciones… y de ahí saca ideas para diseñar.

Cecilia se quedó pasmada.

La neta, ella ni se metía a ver esas notas.

Pero escuchar que “Elisa” era un señor de cincuenta y tantos… casi la hace soltar la carcajada.

—Ya, eso de internet es puro invento para llamar la atención —cortó Miriam—. Cómo es Elisa en realidad, solo la directora Nadia lo sabe. Y esa señora no suelta prenda. Hubo quien la siguió para intentar dar con Elisa y ni así. Mejor ya déjenlo.

Dicho eso, Miriam se encogió de hombros.

En eso, llegó la hora de salida.

Miriam guardó sus cosas y, antes de irse, miró a Cecilia.

—Cecilia, deja la oficina en orden y acomoda esos documentos.

—Está bien —respondió Cecilia.

Isidora la miró, medio apenada.

—Qué friega… ánimo.

Cecilia le sonrió, pero de compromiso.

Teresa corrió a ayudarle a recoger.

—Miriam sí se pasa. Te deja todo a ti cuando se supone que son dos practicantes. Yo digo que te trae entre ceja y ceja.

—No pasa nada, Teresa. Además, estás tú.

Las dos terminaron de ordenar y luego se fueron a casa.

Al llegar, vieron a Agustín.

Cecilia le preguntó:

Teresa se quedó callada.

—Abuela, aquí no le falta nada, come bien y está cómoda. Si siente que la estamos tratando mal, entonces mejor regrésese a la casa —dijo Cecilia, dando un paso al frente.

La señora la miró y siguió tirada en el sillón, quejándose.

—¡Mira nada más! Ya le estorbo. Ya me quiere correr. ¡Ay, no… ya no tiene chiste hacerse viejo!

—Abuela, mi tío Facundo ya salió. No nos haga teatrito. Eso con nosotras no pega. Mejor ya váyase —insistió Cecilia.

La señora se incorporó de golpe.

—¿Qué dijiste? ¿Que Facundo ya salió?

—Sí. A estas alturas ya debe estar en la casa. ¿No le hablaron?

Cecilia le pidió a Camilo que entregara a Sergio en la policía. Ese tipo soltó todo; la condena no se la iba a quitar nadie.

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