Entrar Via

Regreso de la Muerta: La Venganza de Cecilia romance Capítulo 590

En cuanto estuvo lista, se fue al cuarto.

Empujó la puerta con cuidado.

—Saúl… Saúl… —susurró Anaís.

No había luces encendidas.

Anaís tanteó para prender la lámpara, pero de pronto alguien la abrazó por detrás.

El olor a alcohol le llenó la nariz.

—¿Saúl…? ¿Saúl?

No estaba segura, así que lo llamó con cautela.

El hombre no respondió. La empujó a la cama, le jaló el vestido y se le fue encima a besos.

—Saúl… ¿qué te pasa? Saúl… —Anaís trató de empujarlo.

Pero el tipo estaba pesadísimo y la aplastaba.

—¡Saúl, habla! ¿Qué tienes?

¡Paf!

Se encendió la luz.

Anaís se espantó.

—¡Con que aquí estás, pinche vieja! ¿Cómo te atreves a seducir a mi marido? ¡Te voy a matar! —gritó una mujer gorda, temblando de coraje al verlos en la cama.

Se lanzó, empujó al hombre y luego agarró a Anaís del cabello, arrastrándola al piso.

—¡Ah! ¡Auxilio! ¡Ayuda! —Anaís chilló, aterrada.

Nunca le había pasado algo así.

Hasta ese momento se dio cuenta: el hombre no era Saúl… era Vicente Luque, ese tipo gordo.

—Amor… amor, ¿qué haces aquí? —preguntó Luque, nervioso.

Por más que él también anduviera de cabrón, en su casa le tenía miedo a su esposa.

—¡Vicente Luque, eres un desgraciado! ¡Yo en la casa con los niños y tú acá de perro! —la mujer explotó.

Saúl vio a Anaís en el suelo, despeinada, con la ropa hecha un desastre. No lo podía creer.

—¿Qué pasó? —preguntó Saúl, con la voz helada.

—Su empleada se metió al cuarto de mi marido a provocarlo. ¿Usted qué va a hacer?

—Llévensela —ordenó Saúl—. Después, yo le voy a responder como se debe, señora Luque.

Los de Saúl se llevaron a Anaís.

Luque y su esposa seguían discutiendo. Al final, dijeron que lo hablarían al día siguiente y la gente se fue dispersando.

Anaís, envuelta en un abrigo, lloraba desconsolada.

—Saúl… créeme, yo no hice nada… A mí el que me gusta eres tú. ¿Cómo voy a ir a buscar al señor Luque? Está horrible… yo jamás… —sollozó.

En eso, Cecilia se acercó.

Anaís alzó la vista y, de golpe, como que lo entendió todo.

—¡Fuiste tú! ¡Fuiste tú! Cecilia, tú me lo hiciste. ¡Qué mala eres! ¡Me tendiste una trampa! ¡Te voy a matar! ¡Te voy a matar!

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Regreso de la Muerta: La Venganza de Cecilia