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Regreso de la Muerta: La Venganza de Cecilia romance Capítulo 719

—¿Y qué quieres? —preguntó Cecilia.

—En realidad es simple: déjame a ese hombre.

Cecilia alzó una ceja, divertida.

—¿“Déjartelo” cómo?

—Lo enamoras, lo llevas a mi cama y me lo dejas una noche. Con eso ya no te cobro la otra. Si no, no te voy a perdonar.

A Cecilia se le escapó una risa.

Casi siempre era al revés: hombres queriendo a mujeres.

No se imaginó que esa tipa estuviera obsesionada con Saúl y quisiera acostarse con él.

—Lo siento, pero eso no te lo voy a cumplir.

—¿Cómo? ¿No quieres?

—No es que yo no quiera. Es que aunque lo llevara a tu cama, aunque te encueraras enfrente de él… no le vas a interesar.

Lisa se puso furiosa.

—¡Me estás humillando!

Cecilia se encogió de hombros.

—No te estoy humillando. Te estoy diciendo la verdad. Y te lo digo por tu bien: si intentas algo así, te va a ir muy mal. Él no es alguien con quien convenga meterse.

—¡No digas mamadas! Es puro pretexto porque no lo quieres compartir. Si no accedes, entonces te me hincas y me pides perdón. Y con eso te dejo en paz.

Los ojos de Cecilia se afilaron; su mirada se volvió cortante.

Hasta la amiga de Lisa se asustó.

—Quítate —le ordenó Cecilia, seca.

—Me engañaste y todavía te haces la digna. A ver si hoy no te doy tu merecido.

Lisa levantó la mano para soltarle una cachetada.

Cecilia le agarró la muñeca al vuelo y la jaló de golpe hacia el baño.

—¡Suéltame! —Lisa no esperaba que Cecilia tuviera tanta fuerza.

La amiga se quedó helada y corrió detrás.

Cecilia arrastró a Lisa hasta uno de los cubículos y cerró la puerta.

Lisa empezó a chillar.

—¡No! ¡No, por favor!

—¡Ayuda! ¡Ayuda! ¡Auxilio!

Luego se escuchó el ruido del agua salpicando.

—¿Qué problema? ¿Quieres que lo arregle yo?

—No es nada. Nomás eran esas dos de la otra vez. Vinieron con una “petición”.

Saúl preguntó, curioso:

—¿Qué te pidieron?

—Que te llevara a su cama.

Saúl se quedó sin palabras.

—¿Y tú qué les dijiste?

—Pues que no. Si no, ¿tú qué harías aquí?

Saúl sonrió.

—Obvio. Yo solo estaría en tu cama.

A Cecilia se le vino a la mente aquella noche.

Aunque para los dos era la primera vez, todo se había dado tan natural… tan fácil.

Se entendieron perfecto.

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